Author Archives: Alberto Mena

Campaña “Una camioneta para la Escuela Nº 216”

16 Jul 17
Alberto Mena
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La Fundación No me olvides comenzó una campaña con el objetivo de conseguir una camioneta para que los docentes de la Escuela 216 “Héroe de Malvinas Soldado Gabino Ruíz Díaz” de Corrientes, de la cual somos padrinos, puedan hacer más de 30 km. diarios para llegar a dar clases, comida y contención a sus alumnos rurales. Los maestros viajan todos los días más de 30 km desde la localidad de San Roque por caminos de barro en una vieja camioneta Ford F 100 modelo 72 que ya ha comenzado a sufrir el lógico deterioro de tantos años de uso. El objetivo es lograr encontrar un vehículo de condiciones similares pero algo más confortable, no importa su estado. Contamos con la inestimable colaboración de la seccional Mar del Plata del gremio SMATA que se ha com prometido a poner en condiciones el vehículo que se pueda conseguir, ya sea a través de una donación o de un precio accesibles . Para cualquier información, estos son los contactos: ( 223 ) 6 854135. info@nomeolvides.org.ar Facebook Fundación No me olvides

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La historia del oficial inglés que hizo el Cementerio de Malvinas

20 Jun 17
Alberto Mena
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En 1982 el Reino Unido le encomendó la difícil tarea de recoger los cuerpos de los campos de batalla y darles honorífica sepultura. Hoy, el coronel Geoffrey Cardozo regresa a las islas para ayudar a la Cruz Roja Internacional en la exhumación e identificación de las 123 tumbas sin nombre del cementerio de Darwin

“Mamá, yo fui el último que tocó el cuerpo de su hijo, lo hice con respeto y cuidado, y lo enterré con honor como él lo merecía”, el coronel Geoffrey Cardozo, responsable de haberle dado sepultura en 1983 a los argentinos caídos durante la guerra de Malvinas, repite con emoción las palabras que usó el año pasado en el Chaco mientras abrazaba a los padres de los jóvenes enterrados sin identificar en el cementerio de Darwin.

Su viaje fue una manera de cerrar “esa angustia que tuve en la boca de estómago durante tanto años por no haber podido conocer el nombre de esos chicos, y la frustración que me produjo haberme enterado que los padres desconocían con qué cuidado habíamos tratado a sus hijos para darles una decente sepultura”, le cuenta a Infobae desde Puerto Argentino donde acaba de aterrizar, invitado por la Cruz Roja Internacional como consejero en el Plan Proyecto Humanitario, que permitirá identificar las 123 tumbas cuyas placas rezan “Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios”.

Desde hoy Cardozo trabaja junto a los doce expertos elegidos por la CICR en la exhumación de los cuerpos y la toma de muestras que serán cotejadas con las de 95 familias que buscan saber dónde están enterrados sus hijos. El grupo de profesionales está liderado por Laurent Corbaz y cuenta con la participación de dos integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense argentino: Luis Fondebrider y Mercedes Salado.

En 1982 el coronel Geoffrey Cardozo tenía 32 años y trabajaba en tareas logísticas en el Ministerio de Defensa en Londres. El 14 de junio, día de la rendición, un llamado le cambió la vida: le ordenaron viajar a las islas para ocuparse y mantener la disciplina de los hombres que habían sobrevivido a la guerra.

“Puse el pie en las islas al día siguiente de finalizado el conflicto. Me enviaron para ayudar a los oficiales con la tropa en el período de post guerra que siempre es muy difícil. Tenía que mirar, cuidar, darle contención a nuestros soldados. El post conflicto es muy duro para los combatientes: están con la adrenalina muy alta, tienen mucho stress, hay agresión y tienen tendencia a tomar demasiado alcohol. Es una época en la que hay que vigilar y controlar a los hombres, ya que después de las batallas suele haber excesos. Mi función era mantener la disciplina, darles comida y comfort, que es importantísimo para los sobrevivientes”, relata.

Con respeto, cuidando de no dar los detalles que tan minuciosamente anotó en el informe que presentó ante el Reino Unido y la Cruz Roja en Ginebra después de la guerra, cuenta cómo los ingenieros que buscaban minas en esos helados meses de junio de 1982 empezaron a encontrar cuerpos de soldados argentinos enterrados en los campos de batalla.

“Cuando los ingenieros hallaban las fosas, me mandaban llamar. Yo iba en helicóptero hasta el lugar, a veces llevaba una trompeta, hacíamos una pequeña ceremonia, rezábamos una plegaria y marcábamos el lugar donde habían sido enterrados”.

Durante cuatro meses trabajó en las islas. Para diciembre, el gobierno de Margareth Thatcher ya le había ofrecido a Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de facto de la Argentina, “repatriar los cuerpos”. El general que llevó al país a la guerra, respondió: “Ellos están en nuestra Patria, allí van a quedarse”. “Fue entonces que el Reino Unido me mandó a darles una honorífica sepultura y armar un cementerio”, recuerda Cardozo.

El cementerio Darwin (NA)

El cementerio Darwin (NA)

Con la nueva tarea encomendada, el oficial voló a Londres para buscar expertos: “No es una tarea para que hagan soldados”, sentenció. Visitó tres casas funerarias: buscaba hombres mayores de 30 años, por un tema de madurez emocional, y hasta 40, por un tema de resistencia física, ya que era una tarea muy dura.

La compañía elegida subcontrató a su vez a dos directores de funeral: Pauls Mills -quien había sido el encargado de trasladar los cuerpos de los británicos desde las islas- y William Lodge. En total doce hombres regresaron a las islas con el coronel para inhumar los restos de los soldados argentinos.

“Empezamos la tarea en los primeros días de enero de 1983, y el 19 de febrero les dimos sepultura. Hasta ese momento yo estaba instalado en un barco, pero con esta nueva misión me fui a vivir con ellos en las carpas que se tendían cerca de cada lugar donde estaban los cuerpos, que luego trasladábamos en helicóptero a Darwin”.

Para la construcción del cementerio tomó contacto con un miembro de la Commonwealth War Graves Commission. “Ellos son los que tienen experiencia y podían ayudarme. Hablé con un experto y me dio detalles técnicos, cómo debía emplazar el cementerio, cómo tenía que ser la irrigación y cuál era la correcta disposición de las cruces”, explica Cardozo.

Treinta soldados argentinos yacen en una fosa común después de la batalla de Darwin (AP)

Treinta soldados argentinos yacen en una fosa común después de la batalla de Darwin (AP)

Recuerda que fue muy complicado determinar en qué lugar de la isla iban a erigir el cementerio. “Los isleños no querían tener a los muertos cerca porque los sentimientos aún estaban en carne viva”, rememora. Pero un granjero de Darwin, Brooke Hardcastle, dueño de varias hectáreas en la zona, sintió piedad y ofreció un pedazo de su tierra para que se les pueda dar una sepultura con honor a los soldados argentinos. “Tuvo un gran gesto humanitario”, agrega el coronel.

Y conmovido relata aquellos difíciles días en las islas.

Cuando vi los primeros cuerpos quedé en shock. No podía creer que no tuvieran la chapa identificatoria. Un soldado profesional nunca puede salir sin su identificación colgada al cuello… Encontré que algunos jóvenes habían pegado un papelito y escrito en tinta sus nombres, pero estaban borroneados por la lluvia y el clima”.

“Revisé cada cuerpo con mucho cuidado, los bolsillos, las chaquetas, todo. Buscaba algo que me permitiera identificarlo con certeza: había cartas ‘a un soldado argentino’, rosarios, estampitas, golosinas, fósforos, alguna carta personal borroneada que no me permitía determinar si era propia o la había guardado para entregarla a un compañero- cosa que podía llevarme a un conclusión errónea-, pero nada que me permitiera certificar quién era”.

“Anoté cada cosa que encontré en una libreta, por si algún día alguien pedía la identificación. Envié todas estas pertenencias a Inglaterra, para que a su vez fueran enviadas a los familiares en Argentina, salvo aquello que por su estado de deterioro resultar ofensivo para sus seres queridos“.

“Cuidé y respeté cada cuerpo. Los envolví primero en una sábana, como a Cristo, los metí en una bolsa de plástico negra, y luego en una bolsa blanca de PVC, donde anoté con tinta indeleble todos los detalles. Por último, cada soldado fue depositado con respeto en un ataúd de madera. Y sobre el ataúd, volví a anotar todos los datos. Buscaba que esos cuerpos pudieran preservarse para una futura identificación”.

La guerra dejó 649 muertos argentinos, 255 británicos y 3 isleños

La guerra dejó 649 muertos argentinos, 255 británicos y 3 isleños

Concluida su labor en las islas, Cardozo volvió al Reino Unido “pero siempre recordé a esos 123 muchachos que no pude identificar”. Años más tarde, por internet se enteró de las versiones falsas que existían en la Argentina: “Decían que el cementerio era una gran fosa común y que un río subterráneo había arrastrado los cuerpos”, dice.

Sintió rabia e indignación. “Pensé que las familias podían creer eso y desconocían con cuánto respeto habíamos tratado a sus hijos”.

En 2008, el destino hizo que lo invitaran a una reunión con veteranos argentinos e ingleses. Había estudiado español en la Universidad de Zaragoza, España, y podía oficiar de traductor. Allí conoció a Julio Aro, veterano de Malvinas, que había viajado junto a otros ex combatientes, José Raschia y José Luis Capurro, buscando conocer cómo trabajaban los ingleses para ayudar a los soldados que volvían con stress post traumático.

Una tarde los llevó a conocer Londres (“el que no es para turistas”), y en esas charlas más íntimas, supo del dolor que Aro sentía: había vuelto a Malvinas para cerrar su historia en la guerra y entre las 237 cruces del cementerio no había podido encontrar a muchos de sus compañeros.

“Quizás son algunos de mis 123 jóvenes sin nombre”, pensó Cardozo. Antes de despedirlos, el oficial inglés les entregó en un sobre de papel madera el minucioso documento que realizó en 1983 cuando inhumó los cuerpos: “Ustedes van a saber qué hacer con esto”.

El coronel Geoffrey Cardozo regresó a las islas para ayudar en la exhumación de los cuerpos no identificados

El coronel Geoffrey Cardozo regresó a las islas para ayudar en la exhumación de los cuerpos no identificados

“Yo entendí su dolor, y por eso les di mis anotaciones en ese informe que nadie había visto. Quería que se supiera que habíamos hecho un entierro decente y con honores para sus compañeros”.

Al regresar al país, Aro creó la Fundación No me Olvides y comenzó a trabajar junto a padres y madres de los soldados no identificados. Sin apoyo oficial de ningún tipo, la causa no avanzó. En 2010 el veterano se contactó con esta periodista de Infobae -quien hoy escribe esta nota- y se hicieron las primeros reuniones con Luis Fondebrider, presidente del EAAF –quien determinó que la tarea era posible de realizar a pesar del tiempo transcurrido– y con la Cruz Roja Internacional –quienes ayudaron guiándolos en los pasos legales a seguir.

Pero las puertas del gobierno de Cristina Kirchner no estaban abiertas. “¿Por qué querés hacer esto, acaso tenés un muerto en Malvinas?“, preguntó un funcionario con despacho a escasos metros de la primera mandataria. Buscando el apoyo oficial imprescindible para avanzar en esta causa -el gobierno argentino era quien debía solicitarle al Reino Unido la identificación de los caídos- el contacto con Roger Waters, líder de Pink Foyd -que en marzo de 21012 tenía programados 10 recitales en el Monumental-, fue fundamental. El músico inglés se comprometió y ayudó a las madres de Malvinas llevándole el reclamo a CFK en la reunión que mantuvieron en Casa de Gobierno. Desde ese instante comenzaron las negociaciones diplomáticas, que concluyeron con el acuerdo firmado en diciembre de 2016.

Ese año, la CICR contactó al coronel inglés para pedir que fuera consejero en esta tarea. En ese instante, el pasado le volvió con fuerza y las 123 cruces sin nombre regresaron a su memoria.

“Supe que Julio y vos habían visitado más de 100 familias y que la identificación se había convertido en una causa humanitaria a nivel internacional. Por eso, cuando la Cruz Roja me llamó para que me sumara como asesor externo, necesité viajar a la Argentina para mirar a los ojos a los padres que durante tantos años habían buscado a sus hijos. Fue algo personal, lo hice sin apoyo gubernamental. Volé al Chaco y visité varias familias. Estaba enojado, sentía ira por el tiempo que había pasado sin que ellos supieran la verdad. Necesitaba darles alivio y abrazarlos”.

Las tumbas de los caídos sin identificar

Las tumbas de los caídos sin identificar

“Antes de emprender el viaje consulté con un psicólogo y con un argentino que vive en Londres: quería saber qué palabras debía usar con los familiares, porque si bien estudié español era imprescindible decir lo justo para no aumentar el dolor y poder llevar verdadero consuelo”.

“El psicólogo me aconsejó que hiciera un video con las imágenes que habíamos hecho el día del entierro -el 19 de febrero de 1983- , porque una imagen vale más que mil palabras y los padres tenían derecho a ver lo que de verdad había ocurrido. Me dijo que pusiera fotos mías, con mis hijos, y dijera unas palabras: ‘Las familias necesitan conocer al hombre, no al coronel’, me sugirió. El amigo argentino me ayudó a elegir las palabras y hacer la traducción del video. Quise hacer un mensaje de paz y reconciliación y ayudar a cerrar el duelo de los familiares” (video que Infobae mostró en exclusiva el domingo 23 de abril).

“Yo no soy un militar inglés, soy un soldado”, se define Cardozo, aunque combatió en diferentes batallas y es hijo de un héroe de la Segunda Guerra Mundial. “Soy un soldado, igual que los jóvenes que están enterrados en Malvinas”.

¿Cómo imagina esta nueva etapa? “Esta próxima etapa de identificación es un nuevo capítulo. No sé si seremos 100 por ciento efectivos, pero podremos decir ‘hicimos lo mejor que pudimos por estos soldados'”.

¿Y cómo encontró a las islas después de 35 años? “Nunca pensé en esto como un regreso. Descubrí una isla que no es como la que dejé, donde dormía en carpas y había nieve y restos de guerra por todos lados”.

De las 123 tumbas sin identificar, Cardozo señala que hay dos que tienen más de un cuerpo. “Son los restos de los muertos en un avión Lear Jet, y los restos encontrados en Mount Pleasant. Los enterramos en dos cajones, como marca la la ley internacional”.

“Yo no tengo que cerrar un duelo, porque siento que cumpli con el trabajo que se me encomendó. Esto es para los familiares. Pero sí me va a servir para quitarme la angustia que me acompañó durante tantos años por esos padres que no saben qué pasó con sus hijos. Yo puse mis pies en los zapatos de cada padre y de cada madre y sentí su dolor. Por eso cuidé y respeté a cada soldado argentino como si mis hijos fueran los muertos en esa guerra“.

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Los caídos en Malvinas: la increíble historia del hombre que enterró los cuerpos

20 Jun 17
Alberto Mena
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Cardozo en las islas, después de finalizada la guerra
Cardozo en las islas, después de finalizada la guerra.

Geoffrey Cardozo, militar inglés, se encargó de la ingrata tarea por pedido de Londres; participará de la identificación de cadáveres

El capitán Geoffrey Cardozo pisó por primera vez las Malvinas una vez finalizada la guerra. Como soldado inglés, con 32 años, había estado en otras zonas de combate, pero no peleó esta vez. Sin embargo, su nombre y su libreta pasaron a la historia: fue el hombre encargado de organizar el cementerio de Darwin y de registrar en su anotador todos los datos posibles de los 123 soldados argentinos que hoy yacen allí sólo bajo una cruz blanca. Gracias a esa tarea -que recayó en él casi de casualidad- mañana la Cruz Roja comienza en las islas el proceso de exhumación y localización de los soldados argentinos “sólo conocidos por Dios”.

Durante los meses que duró el enfrentamiento, Cardozo trabajó en el Ministerio de Defensa en Londres, ocupándose de tareas logísticas, hasta que recibió un llamado: alguien debía ir a Malvinas y ocuparse de las secuelas del combate y, sobre todo, de mantener la disciplina de esos jóvenes soldados.

“La batalla recién había terminado y las islas estaban en muy mal estado. Hay algo en la psicología de esos que ganan y pierden que es muy fuerte y los une: ellos son los sobrevivientes. No es fácil de sobrellevar”, cuenta Cardozo, ahora retirado, a LA NACION, en una conversación telefónica desde Londres, justo antes de partir a Malvinas en donde la Cruz Roja lo contactó como consejero.

Había cartas que debían ser mandadas y muchos prisioneros argentinos todavía custodiados por los ingleses, a punto de ser devueltos a sus familias. Y cuerpos. Cientos de cuerpos enterrados en zonas de combate, rodeados de minas. Cuerpos abandonados en aviones que habían caído solitarios entre los recovecos del archipiélago. Cuerpos destrozados por las bombas.

Las tumbas estaban diseminadas y eran halladas, poco a poco, por un grupo de ingenieros especializados que realizaban tareas de localización de minas. Cardozo se ocupó de ir anotando todos los puntos en los que se encontraban cadáveres. “Decía una pequeña plegaria y anotaba en la libreta”, recuerda. Pasaron los meses y cuando Margaret Thatcher ofreció a Leopoldo Galtieri repatriar los cuerpos, la negativa del gobierno argentino planteó una nueva tarea: construir un cementerio y trasladarlos todos a un solo lugar. De eso se ocuparía Cardozo.

“No podía pedirles esa tarea a los hombres que acababan de terminar un combate. Eran cuerpos que llevaban enterrados varios meses”, explica Cardozo. Los ingleses decidieron entonces ocupar civiles en la tarea. Por eso, voló de regreso a Londres y se entrevistó con tres casas funerarias. Los requisitos que solicitó eran pocos: necesitaba una docena de personas, mayores de 30 años -porque la tarea demandaba cierta madurez emocional-, pero de menos de 40 y en buenas condiciones físicas. Sólo una de las empresas le dijo que sí y voló con ellos a las islas. Era enero de 1983.

El grupo de expertos en cementerios, pero vírgenes en el combate, recibió uniformes y algunas lecciones de cómo subir y bajar de un helicóptero. El oficial experimentado, las propias sobre cómo organizar un cementerio. Uno a uno, apoyándose en las notas que había tomado Cardozo, los cuerpos fueron recuperados desde el aire entre la caprichosa geografía de Malvinas y llevados al lugar en donde soldados ya preparaban el sitio de entierro.

Antes de ponerlos en bolsas mortuorias y finalmente en tierra, Cardozo debía identificarlos. “Todos los soldados profesionales deben tener una chapa con su nombre colgada del cuello justamente para identificarlos, pero estos eran chicos. A muchos no les habían dado chapa”, cuenta Cardozo. De todos modos, antes de enterrar los cuerpos anónimos, registró todo lo que vio en su libreta y, al lado de cada número que representaba una tumba, volcó esos datos: fotografías que llevaban, particularidades del uniforme, detalles. “No enterré ningún cuerpo sin antes haberle dado vuelta todos los bolsillos y cerciorarme de que no podía ser identificado. Miramos a cada uno de esos soldados, pero esto era posguerra: no existían registros dentales o las muestras de AND”, jura. Después, hubo una ceremonia religiosa y “eso fue todo”.

Cardozo dio por finalizada su tarea, pero se reencontró con ella muchos años después, ya retirado. A través de búsquedas en Internet se enteró de que gran parte de las familias de los caídos no sabían qué había ocurrido con sus hijos en Darwin: “Habíamos hecho todo para respetarlos y las familias no lo sabían, no sabían qué había pasado”.

Cardozo tomó una decisión: viajaría a la Argentina para hablar con ellos, pero antes les haría llegar una copia de su informe. Por ello, en octubre de 2008, cuando un grupo de ex combatientes de Malvinas visitó a sus contrapartes inglesas para aprender de técnicas de sanación después del combate, Cardozo vio una oportunidad. El último día del encuentro, antes de bajar del taxi que compartían, el oficial inglés le entregó a Julio Aro, José Luis Capurro y José María Raschia, tres argentinos que habían estado en la guerra, un sobre de papel madera. Adentro estaba una de las tres copias de todo lo que había ido recogiendo en su libreta. Ya de regreso en el país, traductora mediante, comprendieron lo que habían recibido y fundaron “No Me Olvides”, con la idea de acercar esos datos a los familiares de los caídos y, tal vez, lograr identificarlos.

Pasaron ocho años y Cardozo decidió por fin viajar a la Argentina. Así, el año pasado, sin prensa ni apoyo del gobierno de por medio, se reunió con las familias de los chicos que él había enterrado. “Quería estar con ellos y decirles qué había sido yo. Darles un cierre”. Ante la pregunta de LA NACION si también fue un cierre para él, contesta: “Yo tuve mi cierre cuando dejé las Malvinas, no pensé que volvería a pensar en esto. Mi rabia surgió cuando me enteré de que había muchas familias que sufrían porque no sabían lo que había pasado. Fue un alivio cuando pude contarles”. Cuando se le pregunta por el proceso de exhumación que comienza mañana, responde: “No sé si tendremos éxito, pero al menos podré mirar a los soldados a la cara y decirles: hicimos lo mejor que pudimos”.

FUENTE: Agustina López. La Nación. 18 de junio de 2017

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“Todo esto es mi culpa”: Geoffrey Cardozo, el soldado británico que 35 años después de construir el cementerio en Malvinas / Falklands asesorará la exhumación de soldados argentinos sin nombre

20 Jun 17
Alberto Mena
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Geoffrey Cardozo
Geoffrey Cardozo era capitán del ejército británico durante la guerra. Habla español fluido. Cree que todos los soldados, más allá de la bandera, “hablan el mismo lenguaje”.

“Todo esto es mi culpa”, dice entre risas Geoffrey Cardozo, excapitán británico durante la guerra de las Malvinas/Falklands.

Se refiere al proyecto del Comité de la Cruz Roja Internacional para exhumar 123 cuerpos de soldados argentinos caídos durante el combate en 1982.

De los 649 argentinos que murieron en la guerra, 237 fueron enterrados en el cementerio Darwin, en la Isla Soledad.

Y en la lápida de 123 de ellos, en lugar de su nombre, dice “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Este lunes empieza el proceso de exhumación e identificación a través de muestras de ADN, que terminará en agosto.

Y Cardozo, que fue el encargado de reunir los cuerpos y construir el cementerio Darwin en 1982, estará ahí asesorando al equipo de médicos forenses argentinos y británicos que hará este trabajo aprobado por las familias.

En 2008, tres exsoldados argentinos estuvieron en Londres y se reunieron con excombatientes británicos como Cardozo.

El último día de la visita, en un taxi londinense, Cardozo les dio un informe con los datos que recabó cuando recogió y enterró los cuerpos.

Ahí nació “No me olvides”, el proyecto de estos tres excombatientes que ha sido auspiciado por los gobiernos de ambos países e impulsado por personalidades como Roger Waters, cantante de Pink Floyd.

Antes de abordar un avión hacia Argentina, Cardozo habló con BBC Mundo.

El cementerio Darwin para soldados caídos argentino fue construido por Reino Unido, pero es un símbolo argentino donde 123 lápidas dicen El cementerio Darwin para soldados caídos argentino fue construido por Reino Unido, pero es un símbolo argentino donde 123 lápidas dicen “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Línea

¿Por qué pensó que era importante darles el informe?

Porque cuando ellos estuvieron acá me di cuenta que había muchas familias en Argentina que no sabían nada sobre el paraderos de sus hijos.

Eso, personalmente, me dolió mucho.

Desde entonces mantuve contacto con los excombatientes y estuve en Argentina y me reuní con las familias y organizaciones de veteranos.

No en universidades o conferencias, sino en el campo, donde están las familias más pobres, de indígenas, de esas que quizá fueron un poco olvidadas por Buenos Aires.

En un emotivo encuentro, pude decirles a esas familias que yo fui el último que toqué a sus hijos.

Eso significó mucho para ellos y les permitió llevar el duelo de otra manera y querer identificar los cuerpos.

Se estima que 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños murieron en una guerra se desarrolló entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. 
Se estima que 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños murieron en una guerra que se desarrolló entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.

Quién habría pensado que un soldado británico terminaría ayudando a las familias argentinas a llevar su duelo…

Es que hay un lazo especial entre cualquier soldado, no importa la nacionalidad. Estos soldados de Argentina y nuestros soldados son el mismo tipo de gente. Hablamos el mismo lenguaje porque somos soldados.

Es como si hubiese un punto de la guerra en el que todos los soldados que combaten se vuelven parte del mismo bando. Que los une su condición de humanidad. Que hay algo más allá de la política que al final termina ilustrando que la guerra, o el conflicto, en realidad es un poco absurdo.

Lo que dices es como música para mis oídos. Yo soy soldado, hago lo que hago, saludo a la Corona y defiendo mi país con cada fibra de mi cuerpo.

Pero cuando se trata de otro soldado, no importa la nacionalidad, si es un enemigo o no, estamos en el mismo nivel e intentamos ayudarnos mutuamente cuando la batalla ha terminado.

La guerra se dio en todo el archipiélago, incluso en las pequeñas islas. Por eso había muertos
La guerra se dio en todo el archipiélago, incluso en las pequeñas islas. Por eso había muertos “por todas partes”, en lugares remotos.

¿A qué lo mandaron exactamente a la guerra? Supongo que no fue a buscar y enterrar cuerpos de argentinos…

Yo pisé la isla poco después de la rendición (de Argentina).

Durante la guerra yo estuve en la base central lejos de las islas y me enviaron en parte porque hablaba mejor español que cualquiera de mis compañeros y en parte para supervisar la disciplina de las tropas que acababan de terminar la batalla.

No es un hecho muy sabido que la gente que sobrevive a una guerra tiene una enorme adrenalina y eso genera problemas psicológicos y con la población local.

Mi trabajo era asegurarse de que los soldados volvieran bien a la vida normal y se comportaran bien.

Aviones guerra Malvinas
Una importante parte de la guerra se peleó en el aire. Por eso muchos pilotos cayeron en lugares remotos.

¿Y cómo terminó buscando cadáveres?

Nosotros teníamos ingenieros especiales en el terreno buscando minas que había sembrado el ejército argentino para defender sus posiciones.

Había que buscarlas para que la gente local y sus animales no las fueran a pisar.

Y cuando estos ingenieros encontraban, y era muy frecuentemente, cuerpos enterrados o sobre tierra, avisaban a la base.

Así yo empecé a registrar las ubicaciones de estos cuerpos y cada vez que me avisaban me montaba en un helicóptero para ir a enterrarlos bien.

¿Pero los enterraban donde los encontraban o fue ahí que decidieron hacer el cementerio Darwin?

Primero empezamos enterrarlos ahí, pero luego el gobierno británico le preguntó al argentino si quería repatriar los cuerpos.

Comprensiblemente, el gobierno argentino contestó que no, que esos cuerpos estaban en su propia tierra.

Entonces el gobierno de (Margaret) Thatcher decidió crear un cementerio y enterrarlos como debe ser.

Margaret Thatcher
Tras la invasión de la junta militar argentina, Margaret Thatcher se jugó todas sus cartas en la guerra, la ganó y luego consiguió su reelección.

Y cuando salieron a buscar los cuerpos, ¿cómo los encontraron? ¿Qué le pasa un cadáver que dura al aire libre semanas o meses en invierno y luego en verano?

Con dificultad lo puedo describir. No hay que ser un soldado para imaginárselo.

Algunos estaban enterrados alrededor de las islas, incluso por prisioneros argentinos o por las fuerzas argentinas antes de irse, porque habían muerto de frío o por bombas lanzadas desde aviones.

Pero la mayoría de ellos estaban sobre la tierra por todo el archipiélago.

¿Cómo se dio el combate para que hubiesen cientos de cuerpos esparcidos, regados por todas las islas?

Los militares argentinos armaron posiciones defensivas en cada lugar que consideraron necesario: en pequeñas colinas, en playas.

Además hubo muchos aviones que se cayeron en pequeñas islas.

¿Y fue por este esparcimiento de los cuerpos que fue tan difícil identificarlos?

En parte.

Pero también hay que tener en cuenta que la mayoría de los soldados eran de la clase del 62, del 63, y tenían 19 o 20 años y estaban apenas haciendo su servicio militar y fueron enviados a la guerra sin chapas de identificación.

¿Y no había forma de identificarlos sin la chapas?

Créeme, Daniel. En cada cuerpo que enterré, y los enterré todos, busqué lo que pude.

Les quité el uniforme, busqué en cada bolsillo, en los calzoncillos, busqué cartas de sus familia.

Me ponía en los zapatos de sus padres y madres, me imaginaba lo que se debe sentir que no se ha hecho todo lo posible por identificar a tu hijo.

Busqué en todas partes para poder identificar a estos pobres jóvenes, pero tristemente eran inidentificables.

Cementerio Darwin
 De las 230 tumbas del cementerio Darwin, 123 son de desconocidos. A todos los enterrados se les hicieron honores militares.

Me da la impresión de que su posición está marcadamente fuera de la política y el reclamo de soberanía…

Espera, espera, un segundo. Antes de que sigas con tu pregunta, quiero que sepas que estás 100% en lo cierto y que puedes continuar tus preguntas en esa línea.

Entonces, ¿qué piensa del reclamo por soberanía y esa polémica que hoy continúa?

Es algo que se encuentra muy profundamente en el tejido de estas naciones, sin duda.

Y estás esperando a que continué con mi respuesta, pero hasta ahí llego en eso (risas).

Perdona. Soy un soldado, pero también soy un británico, pero sobre todo soy un ser humano y ahí es donde mi trabajo se enfocó.

FUENTE: 

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El Héroe de Malvinas Gabino Ruiz Díaz ya tiene su plaza en Corrientes

13 Jun 17
Alberto Mena
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El gobernador de la Provincia de Corrientes Ricardo Colombi inauguró el 12 de junio obras de refacción de una sala sanitaria, el enripiado de una ruta y una plaza en el Municipio de Colonia Pando que lleva el nombre del Héroe de Malvinas Soldado Gabino Ruiz Díaz.
El intendente local Ricardo Romero entre otros conceptos expresó: “decir que agradecemos al gobernador Colombi por todos estos logros es poco, y quiero destacar todo el esfuerzo que venimos haciendo desde que nos convertimos en municipio, en todos los aspectos educativo, sanitario, vial, deportivo y cultural y por supuesto en lo que hace a la identidad de nuestro pueblo.”
Agregando: “también es muy importante para nosotros la inauguración de esta plaza, que hemos demorado bastante por darle prioridad a otras necesidades que tenían nuestros vecinos, pero que mejor que rendirle homenaje al soldado Gabino Ruiz Días, quién dio su vida en defensa de las islas Malvinas, por lo que hoy tiene este merecido homenaje. Con respecto al camino enripiado hemos hecho un convenio con Vialidad de la Provincia, para su mantenimiento y mejora, y esperamos que esto resuelva los problemas en el aspecto vial, en el que también la comuna va a trabajar”.

Por su parte, el gobernador consignó: reitero que es un orgullo participar de este evento de homenaje al ex combatiente Ruíz Díaz, y de todas las inauguraciones que apuntan a mejorar la calidad de vida de los vecinos, y que son un signo de que este municipio, uno de los más jóvenes de la provincia, merced al esfuerzo y al apoyo que se nota existe para sus autoridades, crece y progresa”.
Tras las palabras del gobernador se procedió a inaugurar la plaza y a instaurar el busto del Soldado Gabino Ruíz Díaz, gestionado por la Fundación “No Me Olvides”, gracias a la donación de los trabajadores de la seccional Mar del Plata de SMATA. La obra fue realizada por el artista marplatense Oscar Alfredo Barros.

Del acto participó también el veterano de Malvinas Ramón Alegre, compañero de Gabino y uno de los impulsores para que la escuela Nº 216 del paraje La Elisa lleve desde hace años el nombre de su amigo. Esta escuela rural es apadrinada por la Fundación No Me Olvides.

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Historia de los que darán identidad a 123 NN en Malvinas

13 Jun 17
Alberto Mena
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El coronel Geoffrey Cardozo trabajará este mes con un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el cual intenta dar nombre y apellido a los cuerpos de 123 tumbas anónimas argentinas que allí descansan. Y no en paz, sino a causa de la guerra.

Este hombre, retirado del ejército británico, regresa así a las Islas Malvinas, 35 años después, para ayudar a identificar a las tropas argentinas caídas en el conflicto que armó la dictadura militar para permanecer al frente del poder en nuestro país.

Cardozo es un oficial retirado del Ejército que pasó meses y meses recogiendo y enterrando a las fuerzas argentinas allí muertas. Ahora volverá a las islas para ayudar a los científicos forenses a identificar finalmente a decenas de cuerpos.

Es que Londres y Buenos Aires firmaron el año pasado un acuerdo para tratar de identificar a los soldados, marinos y aviadores del conflicto de 1982, dividiendo el costo de 1 millón de libras esterlinas (poco más de 20 millones de pesos argentinos al cambio actual).

La iniciativa ahora está en manos de un equipo de la Cruz Roja, que fue el que ha pedido al coronel Cardozo que se encargara de recoger a los muertos argentinos de los campos de batalla de las islas y hasta de la creación de un cementerio para honrarlos según la tradición clásica.

Malvinas argentinas
Sebastian Socodo es el argentino que cuida el cementerio de nuestros compatriotas en los confines del mundo.

La historia de este cementerio, así como de otros argentinos es conmovedora, ya que recién ahora pueden contar con fondos para completar una misión quizá sórdida pero necesaria: darles identidad a las tumbas que en Malvinas resisten el viento y la soledad a puro anonimato. Habrá que darle un crédito a la saliente canciller, Susana Malcorra, que habilitó el trabajo de la Cruz Roja Internacional allí.

Julio aro malvinas
Julio Aro ya pronto a la exhumación necesaria para poner nombre y apellido en las tumbas de los caídos en Malvinas.

Julio Aro, director la Fundación “No me olvides”, es otro de los protagonistas. Viene batallando gestiones históricas para que la Cruz Roja intervenga en el reconocimiento de 123 soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin.

Aro es veterano de guerra. Y no oculta su emoción por la concreción de un proyecto que comenzó a tomar forma en 2008. “Queremos agradecer infinitamente a las madres y los padres de los soldados por confiar en nosotros. No por ser pobres quienes perdieron la vida en Malvinas además tienen que perder su nombre”, destaca.

En el cementerio Darwin, en la isla Soledad, hay 237 cuerpos, de los cuales menos de la mitad -114- se encontraban identificados con sus nombres, mientras que 123 cuentan con la placa: “Soldado Argentino solo conocido por Dios”.

Aro tomó el trabajo de comunicarse con las familias de los caídos en el conflicto del Atlántico Sur y cuyos restos no habían sido identificados, tarea que llevó años de búsqueda y un recorrido por todo el territorio argentino. Definió esta labor como “artesanal”, de contacto cotidiano, para que los familiares consientan la iniciativa, después de décadas de olvido y promesas incumplidas por parte de distintos gobiernos.

El ex combatiente subraya que se obtuvieron 169 muestras de sangre para poder cotejar el ADN de los progenitores con el de los cuerpos enterrados sin identificar. Este trabajo fue posible por la tarea mancomunada con el Equipo Argentino de Antropología Forense, los ministerios de Justicia y Desarrollo Social, y la Cruz Roja. Y agrega: “Siempre se pidió que interceda un organismo independiente. Al ser un hecho humanitario, la Cruz Roja toma un rol relevante”.

Mauricio runno
El músico Roger Waters de Pink Floyd también protagonista de esta historia.

Aro relató que Sonia Cárcamo, madre del soldado José Honorio Ortega, fue la primera familiar directa que salió a apoyar la decisión de identificar a los cuerpos que aún figuran como NN en Darwin. A través de la periodista de la revista “Gente”, Gabriela Cociffi, una carta de Cárcamo llegó a manos del músico inglés Roger Waters, quien en marzo de 2012, cuando visitó el país, le acercó esa petición a la entonces presidente Cristina Kirchner.

Waters, ex integrante de la célebre banda Pink Floyd, se sensibilizó con la carta de la madre de Ortega, debido a sus convicciones antibelicistas y a su propia historia personal. Y colaboró con su influencia en los más altos círculos de la diplomacia y la política.

Ocho años de idas y venidas

“Este proyecto salió gracias a la ayuda de tres ingleses, los veteranos de guerra Tony Davis y Geoffrey Cardozo, y el tercero fue Roger Waters, que le acercó la carta a Cristina Kirchner”, repite Aro.

“En 2008 me invitaron un mes en Londres junto a otros dos veteranos para dar una serie de charlas sobre nuestra experiencia en la guerra. Cuando me preguntaron acerca de qué fue lo que más me había molestado al visitar las Islas, dije que eran esas placas con la inscripción ‘Soldado Argentino solo conocido por Dios'”, manifiesta Aro.

Finalmente, el jefe del Plan del Proyecto Humanitario y los directores regionales del Comité Internacional de la Cruz Roja anunciaron que el 19 de junio comenzarán los trabajos para la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.

Aro y la periodista Cociffi ya visitaron al Papa Francisco, quien les prestó su apoyo a este plan.

Debieron pasar 35 años para hacer más justicia entre tanto olvido y desdén. Secuelas de una guerra que, no por delirante, existió en algún rincón de esta extraña geografía que llamamos Argentina. En buena hora que los soldados allí abatidos descansen más que bien reconocidos.

FUENTE: Portal MDZ ( 3 de junio de 2017 )

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Equipo de Antopología Forense comienza a trabajar en Malvinas

01 Jun 17
Alberto Mena
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Así lo confirmó el veterano y autor del proyecto ADN en el programa Plan Luz de radio Brisas 98.5 ( Mar del Plata )

El próximo 19 de Junio, la Cruz Roja Internacional iniciará la exhumación de los 123 argentinos sepultados en el Cementerio de Darwin. Por esto, el ex combatiente en Malvinas, miembro de la Fundación No Me Olvides e impulsor esta cruzada, Julio Aro explicó que “en el Equipo de Antopología Forense se pelean para trabajar en Malvinas junto a la Cruz Roja”.

“El responsable y delegado de la Cruz Roja Internacional está en la Argentina y el sábado dio una conferencia sobre esto, es muy sorprendente saber que todo esto está pasando y ver cada confirmación. Nos parece que fue ayer que vinimos a la radio con un papelito para contar este proyecto”, sostuvo Aro.

El referente de la Fundación No Me Olvides, mentora de esta exhumación, adelantó que “en estos días nos citaron de la Cruz Roja para poder decirnos a la cara lo que ya sabemos, que van a empezar a trabajar en Malvinas muy pronto. Estuvimos 35 años esperando todo esto. También supimos que en el Equipo de Antopología Forense se pelean para viajar y trabajar con ellos”.

“Las muestras van a ser enviadas a España, Argentina e Inglaterra para poder hacer distintas contrapruebas del mismo ADN y posteriormente a los resultados que obtengamos lo que queremos es darle a esos cuerpos cristiana sepultura”, concluyó.

 

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Malvinas: la Cruz Roja inicia la exhumación de los 123 argentinos sepultados en Darwin

01 Jun 17
Alberto Mena
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El jefe del Plan de Proyecto Humanitario y los directores regionales de la CICR anunciaron que el 19 de junio comienzan los trabajos para la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982. Cómo será la tarea, cuándo estarán los resultados y la participación de foreneses argentinos y británicos

El cementerio Darwin (NA)

El cementerio Darwin (NA)

En diciembre de 2016 los gobiernos de Argentina y Reino Unido le confiaron al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) la exhumación e identificación de los 123 soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin en las Islas Malvinas. Se trata de un Plan de Proyecto Humanitario (PPH) que comenzó a ejecutarse desde hace varios meses y que está compuesto por tres fases.

La primera, consistió en labores logísticas, legales, políticas y administrativas en las Islas. Laurent Corbaz, jefe del plan, mantuvo contacto previo en Malvinas con gente local, contratistas y autoridades políticas y religiosas. “Recibimos el mandato de identificar los soldados y estamos orgullosos y felices de hacerlo. Viajé dos veces y estoy confiado de que la aceptación está asegurada“, dijo el líder del proyecto en una charla con periodistas a la que asistió Infobae.

Laurent Corbaz, jefe del plan (Sebastian Klein/CICR)

Laurent Corbaz, jefe del plan (Sebastian Klein/CICR)

Corbaz explicó que la primera fase fue de gran importancia antes de comenzar el trabajo de excavación de las tumbas, ya que sirvió como base para avanzar en el plan. Era necesario, por ejemplo, asegurarse de que el sitio tuviera las condiciones básicas necesarias para que la estadía de los expertos sea lo más confortablemente posible. Había que asegurar, además, el suministro de agua y electricidad, el alojamiento y los traslados del equipo. En ese sentido, señaló que por las duras condiciones climáticas de las Islas, instalarán contenedores cerca del cementerio en los que montarán un laboratorio temporario para trabajar con las muestras.

Lo cierto es que a partir del próximo 19 de junio comenzará la fase 2 del proyecto y acaso la de más relevancia: la exhumación de las 123 tumbas en el cementerio de Darwin.

La delegación estará conformada por 12 expertos, de los cuales dos fueron propuestos por el Gobierno argentino y contratados por el CICR. Se trata de integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Luis Fondebrider y Mercedes Salado. Los profesionales -así como quienes los reemplazarán durante las tareas- fueron seleccionados entre una larga lista enviada por ambas naciones. Fue el CICR quien eligió a los profesionales que llevarán adelante esta causa humanitaria. Por parte del Reino Unido, las tareas fueron encomendadas a John Clark y Jon Sterenberg. Moris Tidball-Binz es el coordinador forense del CICR y jefe adjunto del plan.

Diego Rojas, jefe de la misión del CICR en Buenos Aires, junto a Lorenzo Caraffi, jefe de la Delegación regional para Argentina Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay y Corbaz (Sebastian Klein/CICR)

Diego Rojas, jefe de la misión del CICR en Buenos Aires, junto a Lorenzo Caraffi, jefe de la Delegación regional para Argentina Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay y Corbaz (Sebastian Klein/CICR)

Entre los detalles de la excavación, Corbaz explicó que se tomarán dos pequeñas muestras óseas en los contenedores y luego serán enviadas a un laboratorio a Córdoba. Del total de los restos recolectados, un 30% será enviado al Laboratorio de la Universidad de Santiago de Compostela, en España, y al Laboratorio de Genética Forense de la University of Central Lancashire, en Preston, Reino Unido. “El objetivo es asegurarse de que el muestreo cumple todos los protocolos”, sostuvo el experto, quien dijo que esta constituirá la etapa 3 del plan.

Remarcó que hasta el momento el Gobierno argentino consiguió el visto bueno de una gran cantidad de familias (según la secretaría de Derechos Humanos son 95 las familias que ya dieron su consentimiento), aunque se abstuvo de dar el número exacto. “Hay familias que no desean que su familiar sea identificado. No hay un número fijo. La idea es contactar a la mayor cantidad de familiares y esperamos que ese número crezca“, agregó Corbaz. “Haremos lo posible para darle resultados positivos a quienes esperan desde hace tantos años saber dónde están sus seres queridos”, dijo.

Lorenzo Caraffi, jefe de la Delegación regional para Argentina Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, a su turno agregó que además de las muestras es de gran importancia los datos “antemortem”. Esto son las características físicas de los fallecidos antes de morir y que son suministradas por los familiares. Esto, dijo, contribuirá a una identificación más rápiday precisa de los caídos.

Entre otros detalles, aclaró que los informes finales serán confidenciales y comunicados tanto a ambos gobiernos como a los familiares. Además señaló que la zona de excavación será restringida al público en general y se comprometió a que las tumbas -una vez concluyan las exhumaciones- serán restauradas de manera similar a como estaban. “El cementerio será respetado y tratado con la mayor dignidad. No vamos a cambiar las tumbas ni las cruces”, sentenció. Se excavarán entre una y tres por día, que se cerrarán ese mismo día, inmediatamente extraídas las muestras.

Rojas, Corbaz y Caraffi (Sebastian Klein/CICR)

Rojas, Corbaz y Caraffi (Sebastian Klein/CICR)

Al ser consultado por la elección del mes de junio para iniciar las excavaciones (pleno invierno austral) explicó que lo hicieron por recomendación de la propia gente de la isla. Es temporada baja en cuanto al turismo y las diferencias del clima respecto al verano no son significativas. “Además, los contenedores no estaban disponibles entre septiembre y marzo y la asistencia sólo se podrá recibir en invierno”, aseveró.

El plan humanitario será costeado por los dos gobiernos y tendrá un costo aproximado de 1.5 millones de dólares. Contarán con la ayuda del coronel británico Geoffrey Cardozo, quien estuvo a cargo de la construcción del cementerio, pero será una ayuda externa y no formará parte del team. “Nos va a dar indicaciones y el plano del cementerio”, añadió. Reveló que los restos, que hoy están enterrados en tres bolsas (se hizo de esa manera para preservarlos), serán nuevamente inhumados en cajones. “Lo que hagan después los familiares con los restos no es parte de nuestra tarea, sino una decisión privativa de cada familia”, afirmó.

El encargado del PPH calcula que el trabajo en el cementerio culminará en agosto y que los informes serán entregados hacia fin de año. Entre otras cosas, contó que saben que una de las tumbas tiene más de un cuerpo aunque no tienen la certeza del número. “Eso lo sabremos con las muestras del ADN”, agregó. Antes de empezar los trabajos en el Cementerio de Darwin, los representantes del Comité mantuvieron reuniones con la Cancillería, el ministerio de Justicia, Presidencia de la Nación y la secretaría de Derechos Humanos.

Corbaz, habló de la contención a los familiares y explicó que están entrenando a personal para que sepan cómo comunicar los resultados obtenidos. “Es siempre doloroso. Es esencial que cada familia pueda hacer su duelo. Sabemos que algunos no tendrán respuesta“, expresó el experto quien dijo que es necesario hacer una suerte de monumento o ceremonia en honor a los caídos que no hayan podido ser identificados. “Hacer algo como el monumento al Soldado Desconocido en París”, aconsejó Corbaz.

En abril de 2012, el CICR recibió una solicitud del Gobierno argentino para que facilitara la identificación de los restos humanos de los soldados argentinos no identificados sepultados en Darwin. Una causa humanitaria que el veterano Julio Aro -de la Fundación No me Olvides de Mar del Plata-, junto a madres de caídos y el apoyo de una periodista de Infobae llevaron adelante desde 2008. Tras años de trabajo- con el fundamental apoyo del músico inglés Roger Waters, quien le llevó la inquietud a la presidente Cristina Fernández de Kirchner- y varias negociaciones entre Argentina y el Reino Unido, finalmente se acordó la intervención en noviembre del año pasado.

Laurent Corbaz trabajó más de 30 años para el CICR, tanto en el terreno como en la sede, en Ginebra, en varios puestos en África, Medio Oriente, Asia y Europa. Como director regional, fue responsable de iniciar una misión humanitaria en Ucrania, en respuesta al conflicto que se desencadenó en el en 2014 y que continúa hoy en día.

FUENTE: INFOBAE ( Nota de Miguel Pietro Toledo )

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El Héroe de Malvinas Gabino Ruíz Díaz tendrá su busto en una plaza correntina

01 Jun 17
Alberto Mena
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Con motivo de cumplirse el pasado 28 de mayo un nuevo aniversario de la muerte del soldado Gabino Ruiz Diaz, Héroe de Malvinas, se llevó a cabo en la sede del PAMI de la localidad de San Roque, Corrientes, un acto de homenaje del que participó la Fundación No Me Olvides, que apadrina la escuela rural que lleva su nombre.

En el acto se hicieron presentes los docentes de la escuela, su director Mario Luis Insaurralde, Eddy Alegre, directora de cultura del municipio de Colonia Pando, Natalia Alvarez, integrante de la dirección de cultura, Dora Beatriz Bolo, jefa de finanzas, la directora de cultura de San Roque Griselda Casarotto, la señora Mirta Miska, colaboradora permanente de la escuela, el cura párroco Mario Portillo, Ramón Alegre, veterano de guerra y compañero de Gabino , el intendente de Colonia Pando Darío Romero e invitados especiales.

En dicho acto, la Fundación hizo entrega del busto de Gabino Ruiz Diaz realizado por el artista marplatense Oscar Alfredo Barros,  donado por los trabajadores de SMATA Mar del Plata y que será emplazado en la futura plaza de Colonia Pando.

Hizo uso de la palabra la concejal Norma Cristina Borda, quien recordó a Gabino, ex alumno de la Escuela Nº 216 que hoy lleva su nombre, a 35 años de su fallecimiento en la guerra de Malvinas, destacó la entereza de su madre, doña Elma Peloso, e instó a los que regresaron a que tengan la entereza  para seguir manteniendo viva la causa Malvinas, agradeciendo especialmente a la Fundación No Me Olvides en el nombre de su presidente Julio Aro, y del veterano correntino Ramón Alegre.

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La Fundación No Me Olvides entregó las donaciones en Corrientes

01 Jun 17
Alberto Mena
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El 24 de mayo arribaron al departamento de San Roque, provincia de Corrientes, las donaciones recibidas por la Fundación No Me Olvides durante los meses de abril y mayo en las ciudades de Mar del Plata, Balcarce y Roque Pérez.

A pesar de la intensa lluvia y los caminos anegados, Julio Aro y Valeria Soler  en representación de  la fundación, junto al veterano de guerra Ramón  Alegre pudieron hacerse presentes en la Escuela Nº 216 “Héroe de Malvinas Soldado Gabino Ruiz Diaz” para hacer entrega de la importante cantidad de útiles escolares y libros que se recibieron de los distintos colegios que participan del concurso “Mis huellas en Malvinas”, los oyentes de radio Brisas de Mar del Plata, el Colegio Carlos Tejedor, la seccional local de SMATA  y vecinos en general de la ciudad que respondieron a la convocatoria.

Las donaciones fueron recibidas por Mario Luis Insaurralde, director de la escuela, ubicada en el paraje La Elisa, departamento de Colonia Pando,  Dora Alegre  directora del jardín de Infantes, y Mabel Miranda, directora de la Escuela Nº 784 de arroyo Pontón, departamento san Luis de El Palmar. Los directivos agradecieron con emoción la entrega de estos elementos ya que en estos momentos la zona se ve afectada por las inundaciones y los pocos materiales con que contaban las instituciones se han estropeado a causa del agua.

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