Noticias

Homenajes en el Día de la Máxima Resistencia

15 Jun 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

El domingo 14 de junio, Día de la Máxima Resistencia, los encargados del Monumento de Malvinas del Barrio 2 de abril, ubicado en el ingreso al barrio a la vera de la Autovía Nº 2, descubrieron una placa con el logo del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Mar del Plata y la Fundación No Me Olvides.
Por cuestiones que tienen que ver con la cuarentena que estamos viviendo únicamente asistieron el presidente del CESC, Mariano Garbini, el presidente de la Fundación, Julio Aro y la encargada del Monumento, Sra. Rosa Maria Moscheni.

Por otra parte, don Federico Planes junto a su esposa Ana María estuvieron presentes en el monumento que recuerda a los Héroes de Malvinas en Córdoba y Diagonal Alberdi para rendir homenaje como cada año a su hijo Marcelo y el resto de los Caídos. También participaron de este momento integrantes del Centro de ex Combatientes y representantes de las Fuerzas Armadas.

Compartí

0
Shares

Malvinas. La historia de las últimas muertes que se podrían haber evitado

15 Jun 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Por: Daniel Santa Cruz

Situaciones bélicas absolutamente eludibles se dieron entre el comunicado N°158, del Estado Mayor Conjunto, emitido a las 10 del 14 de junio de 1982 -hace hoy 38 años-, donde se informaba que «las fuerzas argentinas contenían con heroísmo al enemigo en las batallas de Tumbledown y Wireless Ridge», hasta el comunicado N°165, de las 20,30 de ese día. En ese informe se anunciaba que «en la reunión entre el comandante de las fuerzas inglesas, general Jeremy Moore, y el comandante de la guarnición militar Malvinas, general Mario Benjamín Menéndez, se labró un acta en la cual se establecen las condiciones del cese de fuego y retiro de tropas».

Es llamativo cómo los partes militares no dejaban de informar positivamente sobre la actuación de las fuerzas argentinas. Pero también informaban sobre el avance británico. Así lo indicó el comunicado 161, a las 15.15, que señalaba que «las tropas inglesas han continuado su avance, pese a la enconada y heroica resistencia de las fuerzas argentinas, librándose, actualmente, combates violentos en las proximidades de Puerto Argentino».

Esos combates mencionados en los comunicados de la tarde del 14 de junio fueron innecesarios. Salvo para destacar el heroísmo de las tropas argentinas, no tuvieron otro sentido. Todos sabían que se trataba de un final anunciado. Lo cierto es que el cese de fuego comenzó solo, horas antes, sin que existiera un documento en el que se rubricara el acuerdo.

Se produjeron bajas en las fuerzas argentinas que pudieron evitarse, ante un final inminente. Sobre todo, aquellas que sucedieron la misma mañana del 14 de junio, cuando la rendición argentina solo bastaba ser confirmada y ya no había respuestas ni posibilidades de victoria.

LA NACION reconstruyó, a través del recuerdo de sus compañeros, las últimas horas de los suboficiales Eusebio Aguilar, Eber Ochoa y el soldado Marcelo Planes, que pertenecen a ese grupo de víctimas evitables, que murieron cuando la guerra se apagaba.

«Entre el 11 y el 14 de junio casi ni dormimos. A veces te vencía el sueño en el pozo de zorro, a pesar del frío, el agua a media pierna y quedamos dormido sobre una tabla», recuerda el veterano de guerra Julio Aro a LA NACION.

El lunes 14, el pozo estaba más poblado porque el repliegue empujó las tropas hacia Puerto Argentino. «Entre los que llegaron estaban los suboficiales Aguilar y Ochoa, que se atrincheraban a cinco metros de donde estaba yo», cuenta Aro. El bombardeo fue intenso hasta que se escuchó una explosión bien fuerte y muy cerca. Después Julio supo que había sido la última bomba que escuchó en la guerra, de hecho, fue la última que cayó sobre Puerto Argentino. Pero Aguilar y Ochoa no se enteraron porque murieron por el impacto de las esquirlas.

Julio Aro, que evitó la muerte por estar resguardado en el «pozo», quedó marcado para siempre. Años más tarde se prometió volver a Malvinas a identificar los cuerpos de los soldados, lo que concretó después en la Misión Humanitaria que la Argentina y Gran Bretaña encargaron a la Cruz Roja Internacional, con un minucioso trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, que identificó a 115 de los 123 cuerpos sepultados en Darwin.

«Sepultar a Ochoa y a Aguilar fue lo más fuerte que me pasó y me cambió para siempre», señala Aro.

Ese día, casi a la misma hora que caía la última bomba en el pueblo, en la península de Camber, a 10 kilómetros de Puerto Argentino, unos 115 hombres en la Batería B -Independencia, del Grupo de Artillería de Defensa Aérea, estaban a la espera de un nuevo bombardeo. «De repente cayó una lluvia de bombas, varios salimos despedidos, cuando aturdido levanté la vista busqué a Marcelo y lo encontré tendido, ya no iba a levantarse más», relata Néstor Moltrasio compañero de Planes, caído en el bombardeo.

«Marcelo era soldado clase 1963, falleció el 14 de junio de 1982, a las 10.45 de la mañana, faltando cuatro horas para que se rindiera la Argentina», recuerda Federico, su padre.

Los protagonistas de esta historia saben que Aguilar, Ochoa y Planes forman parte del grupo de las últimas víctimas que dejó el conflicto.

«También tengo familia».

La tarde del 12 de abril de 1982, en el playón del Regimiento de Infantería N° 6 de Mercedes, el encargado de la Compañía Destino, el sargento ayudante Eusebio Aguilar estaba parado junto a soldados a su cargo, esperando uno de los colectivos que los llevaba a El Palomar, para luego partir a Malvinas. El entonces soldado Miguel Albarello cuenta a LA NACION, que se acercó -luego de haber estado bajo sus órdenes más de un año, y le dijo, para distender el momento: «Qué cara de preocupado, mi sargento». Aguilar lo miró serio y contestó: «Es que no solo tengo a ustedes por quien preocuparme, también tengo familia».

Poco más de dos meses, el 15 de junio, Albarello junto a Aro y otros compañeros, sepultaban al sargento Aguilar y al suboficial Ochoa, muertos por heridas producidas con la última bomba que cayó en la cercanía de Puerto Argentino.

«Con lluvia, es de mala suerte»

Edgar Ochoa, era el suboficial principal cocinero, muy querido por la tropa. «Ochoa era cabulero. Salimos de Mercedes el 12 de abril, llegamos a Comodoro Rivadavia y de ahí a Malvinas. Aterrizamos en el viejo aeropuerto un martes 13, a la noche, con frío y viento y lluvia, era una imagen dantesca. Los ponchos verdes mojados se volaban por todos lados», relata a LA NACION Celso Farías, veterano de guerra, también del RIM6 de Mercedes. Y añade que apenas aterrizaron, Ochoa se acerca y dice: «martes 13, lluvia, mal augurio para empezar, no me gusta nada».

Farías recuerda ese diálogo premonitorio porque la suerte no acompañó a Ochoa. «Él estaba a cargo del rancho de tropa, lo recuerdo cocinando o haciendo el mate cocido en esas ollas gigantes siempre entre nosotros, un par de días antes lo llamaron para una comisión, tenía que cocinar en otro lugar cerca de la salida de Puerto Argentino, la que daba al aeropuerto. Cuando comenzó el bombardeo, lo envían a cubrirse al mismo pozo donde estaba Aguilar, donde cayó la bomba que les quitó la vida a ambos. Si se quedaba en el lugar asignado no habría perdido la vida. Tenía razón, la suerte le jugó una mala pasada», sentencia el veterano de Mercedes.

El gesto que engrandece a Planes

«Esa mañana nos levantamos bien temprano, preparamos el desayuno necesitábamos tomar algo caliente para sacarnos un poco el frío del cuerpo», relató Néstor Moltrasio el año pasado en su cuenta de Facebook luego de conocer a Federico, el padre de Marcelo, en la Fundación No me Olvides, cuando decidieron llamar al Jardín Municipal Nº14 del Barrio Hipódromo de Mar del Plata, «Soldado Marcelo Gustavo Planes», en su honor. «De repente dan alerta roja por ataque aéreo. Rápidamente nos fuimos a meter en nuestro pozo, al entrar nos percatamos que faltaba uno de nosotros, era Marcelo. Me asomo y empiezo a gritar para llamarlo. Ya ni siquiera podía escuchar mis propios gritos».

«Por suerte a los pocos minutos Marcelo aparece detrás de un cerco pidiendo a los gritos que salgamos del pozo. Había visto a un abuelo en ataque de pánico y quiso que le ayudemos. Estaba sentado sobre un banco de madera, era un viejito de pelo y barba totalmente blanca, el rostro con mil arrugas. Sin decirnos nada, los cuatro lo rodeamos y abrazamos para que se sintiera protegido. No nos importó que él no hablara nuestro idioma o que no hablara con dios como lo hacíamos nosotros o que quizás nos odiara por llevarle la guerra frente a su propia casa. Nada de eso importaba porque en ese instante él era nuestro abuelo, lo único que queríamos era protegerlo y que se sintiera seguro. Cuando terminó el bombardeo, el abuelito se fue caminando despacio hacia su hogar, levanta su brazo y hace un gesto tierno con su mano como un saludo y agradecimiento por nuestra ayuda. Volteo la vista y observo a Marcelo con una sonrisa en su rostro. Sentí un fuerte orgullo que sea mi compañero. En ese instante se convirtió en mi héroe».

Si bien todas las muertes en una guerra podrían evitarse, estas últimas bajas, junto a la de Claudio Romero, compañero de Planes que cayó horas antes y los soldados Eleodoro Monzón, Roberto Leyes y Sergio Robledo, que perdieron la vida en la colina Sapper Hill, porque el escuadrón al que pertenecían no pudo enterarse del cese al fuego y continuaron batallando, bien podrían considerarse como evitables.

Simplemente porque la guerra, de hecho, ya había culminado unas horas antes.

FUENTE: www.lanacion.com.ar

Compartí

0
Shares

Visita al Jardín Municipal Nº 29

04 Jun 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

El miércoles 3 de junio, integrantes de la Fundación No Me Olvides visitaron el Jardín de Infantes Nº 29 «Héroe de Malvinas José Luis del Hierro» donde fueron recibidos por la directora Malena Bustos y su equipo, quienes está llevando adelante una excelente tarea acercando a los alumnos no solamente material didáctico, sino también asistencia alimentaria, ropa, calzado y elementos para realizar las tareas educativas en los hogares. El Jardín se encuentra en el barrio Félix U. Camet

En esta oportunidad se hicieron presentes Julio y Tania Aro junto a Juan José ( hermano de José Luis ) y su hija Lola de seis años. Se vivieron momentos de mucha emoción cuando el grupo docente colocó junto a la foto que recuerda al Héroe de Malvinas un dibujo enmarcado que Lola realizó cuando tenía 5 años en homenaje a su tío. Por otra parte se le entregaron a la Fundación y a la familia Del Hierro dos cajas conteniendo dibujos alusivos realizados por los alumnos del Jardín Nº 29 y del Jardín Municipal Nº 6 del Barrio Estación Camet.

Otro hermoso gesto fue la presencia de un papá del Jardín Nº 6 , integrante de la dotación de la Base Aérea Mar del Plata que entregó un collage realizado por su hija sobre la gesta de Malvinas.

Finalmente, se acordó con los directivos de la institución una segunda campaña por parte de la Fundación para acercarles materiales para que los alumnos puedan seguir con sus tareas ( cartulinas, lápices de colores, témperas, etc ) además de alimentos no perecederos y elementos de limpieza que se comprarán con el aporte que colaboradores de No Me Olvides han ido acercando. Durante el mes de mayo ya se hizo una importante entrega de alimentos que fue distribuida entre las familias más necesitadas de la comunidad educativa.

Compartí

0
Shares

La Fundación No Me Olvides donó alimentos al Jardín de Infantes Municipal Nº29 «Héroe de Malvinas José Luis Del Hierro»

19 May 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Integrantes de la Fundación No Me Olvides donaron este lunes alimentos a un jardín que lleva el nombre de un héroe de Malvinas. Malena Bustos, directora del Jardín Municipal Nº 29 “José Luis Del Hierro”, contó al móvil de Radio Brisas que «los alimentos serán entregados a las familias de los chicos.

«Estamos preparando para el próximo martes y miércoles una nueva entrega de alimentos para las familias de la comunidad educativa», expresó la directora de la escuela ubicada en la Calle 19 entre 24 y 26, del barrio Félix U. Camet.

Bustos evaluó que la pandemia de coronavirus demostró que «la gente es muy solidaria, ya que muchas entidades y personas se acercaron con donaciones».

Junto a la entrega de alimentos, las familias de niños de 3, 4 y 5 años también recibirán material educativo para completar en el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio.

«Solo tuvimos 10 días de clases y recién los chicos estaban estableciendo el vínculo; para los nenes es difícil saber lo que está pasando», concluyó.

La Fundación quiere agradecer a todos aquellos que participaron en esta entrega y anunciar que se siguen recibiendo colaboraciones para las próximas colaboraciones que se realizarán mientras dure la cuarentena

Escuchá el informe completo del móvil de Radio Brisas

Compartí

0
Shares

La Fundación No Me Olvides y Julio Aro fueron designados Embajadores de la Paz

01 May 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Hoy viernes 1 de Mayo se realizó de forma online la 76ª Ceremonia Compromiso y Designación de Embajadas y Embajadores, en la que Julio Aro y la Fundación No me olvides han sido declarados Embajadores de la Paz.

Mil milenios de Paz es un movimiento internacional pacifista, asociativo y solidario con presencia en 21 países. Asociada a la UNESCO, desde 1995 promueve, concientiza y educa para la Paz a través de la organización de acciones que promueven la concordia entre los hombres y los pueblos.
Este Año ha designado, entre otras personalidades e instituciones, al veterano de guerra Julio Aro y a la Fundación No me olvides, como “Embajadores de la Paz” y a ser portadores de la Bandera de la Paz, un hecho que los miembros de No me olvides reciben con satisfacción y alegría, renovando el compromiso para continuar las actividades que promuevan la solidaridad, las tareas humanitarias y la no violencia en todos los sectores.

Entre otras organizaciones también fueron designadas con esta distinción la Fundación Julio Bocca, la Fundación Papa Francisco, la Fundación River Plate, el Rotary Club Caballito, la Asociación Motos por Sonrisas, la Asociación Civil Cambio de Paso y los clubes Atlas, Arsenal, Huracán y All Boys

Compartí

0
Shares

SIGNIS Argentina comenzó una propuesta didáctica virtual con el tema de las re identificaciones de caídos en Malvinas.

28 Abr 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Con el visionado y análisis a través de una guía de trabajo del cortometraje de animación “Campaña por la Paz”, comenzó el jueves 23 de Abril el desarrollo de “Diálogos de Cine”, un curso/ámbito de debate virtual que el programa Cine Mundo Chico de la Asociación Católica para la Comunicación, SIGNIS,ha planificado para desarrollar en esta época de pandemia y cuarentena.

Teniendo en cuenta que esta situación ha puesto a los docentes en verdaderas encrucijadas, el equipo de Cine Mundo Chico, un proyecto que integra profesores, investigadores y realizadores audiovisuales de Argentina y desarrolla ciclos de Cine y Educomunicación de modo presencial desde hace varios años, ha planificado “Diálogos de Cine”, una serie de capacitaciones para docentes con posibilidad de amplia participación e intercambio. En estas clases compartidas, se pone en marcha una experiencia didáctica virtual que incluye el análisis de tres cortometrajes de gran valor estético y de contenido, y a través de guías de trabajo se invita a repensar la interactividad educativa, ya no dentro de edificios, sino desde el ámbito virtual donde el saber debe ser impartido e impulsado para que sea construido entre todos.

En este primer encuentro, realizado a través de la plataforma Zoom y al que se integraron docentes de diferentes lugares de Argentina, se abordó el cortometraje “Campaña por la Paz”, escrito y dirigido por Miguel Monforte, realizador audiovisual, vicepresidente de SIGNIS Argentina y miembro de la Fundación No me olvides. Esta película breve fue producida por el Canal de TV de la Universidad Nacional de Mar del Plata y aborda la restitución de identidades de caídos argentinos en la Guerra de Malvinas que durante más de 35 años permanecieron como “soldados solo conocidos por Dios”, hasta que una tarea humanitaria impulsada por los veteranos de guerra argentino Julio Aro y el británico Geoffrey Cardozo, y efectuada por el Comité Internacional de la Cruz Roja permitió restablecer sus identidades. El cortometraje “Campaña por la Paz”, que además del guión y dirección de Monforte cuenta con los dibujos y animaciones de Juan Carlos Quattordio y sonido y música original de Gabriel Virga, narra a través de una mixtura de técnicas de animación de modo simbólico y metafórico esta historia, y la guía de trabajo generada para ser utilizada de modo virtual se propone, entre otras cosas, como fuente de contenido y comprensión asociándolo a la curricula escolar, como dispositivo de arranque para introducir a los estudiantes al tema de visitar la memoria reciente pero desde un punto de vista antibélico y con la mirada puesta en un derecho humano como es la identidad, y también, en la intertextualidad que posibilita el audiovisual, que permite abrir la exploración de otros material visuales, gráficos y sonoros.

Compartí

0
Shares

Julio Aro: El ex combatiente que le devolvió el nombre a 115 héroes

06 Abr 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Por Gabriel Esteban González

A los 19 años fue uno de los tantos conscriptos enviados a la guerra. Tiempo después, en 2008, volvió a las islas y al ver en el cementerio de Darwin las 122 tumbas anónimas se propuso ponerles nombres. Junto con otros ex combatientes, inició una quijotesca cruzada que de a poco fue apoyada por periodistas, Roger Waters, el papa Francisco, la Cruz Roja, el Equipo Argentino de Antropología Forense, la ONU y los gobiernos argentino y británico. Diez años después sólo quedan 7 tumbas sin nombres, el resultado de una labor postulada dos veces al Nobel de la Paz.

Julio Aro en el cementerio de Darwin.

Julio Aro en el cementerio de Darwin.
Pasaron 38 años desde el día en que ese soldado, alto y flaco, con indisimulable cara de chico de 19 años, bajaba del Hércules -¡era la primera vez que se había subido a un avión!- para pisar ese suelo argentino de las islas Malvinas.

Era el lunes 12 de abril de 1982 cuando Julio Aro, un adolescente nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, llegaba a Puerto Argentino con el resto de su regimiento.

En diciembre había recibido la baja después de siete meses de servicio militar –lo cumplió un año más tarde porque había pedido prórroga para terminar de cursar la secundaria en la ENET Nº 1- y para ayudar a las finanzas familiares, también trabajaba en un bar, a la vuelta de la casa paterna. Allí, con la bandeja en la mano, se enteró de la citación que había recibido su mamá para que al día siguiente, el 7 de abril, se presentara en el regimiento.

“A las 5.30 me fui caminando de casa al cuartel, al que pensaba nunca más volvería”, recuerda hoy Aro. “En la misma compañía en la que había hecho el servicio, entregué mi DNI, me dieron el bolso con el equipo, la ropa de fajina y el uniforme. Todos los chicos pensábamos que, de todos modos, no nos moveríamos de Mercedes”.

Leer más

Compartí

0
Shares

Malvinas: Héroes con nombre

06 Abr 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

La TV Pública presentó en horario central este 2 de Abril el documental realizado por el Canal La Nación + dirigido por el reconocido documentalista Miguel Rodríguez Arias.

Este emotivo film narra el proceso que llevó adelante Julio Aro y la Fundación No Me Olvides para concretar el proyecto para identificar a través de exámenes de ADN a los soldados no reconocidos en el Cementerio de Darwin en las Islas Malvinas. Un documento histórico que refleja además la primera visita de los familiares una vez que las placas que rezaban «Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios» fueron cambiadas por las que tienen el nombre y apellido de cada uno de los Héroes que descansan en ese lugar luego de la guerra de 1982

Compartí

0
Shares

Crean una cerveza solidaria llamada No Me olvides

13 Mar 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Por iniciativa de la cámara Cervecera de Mar del Plata se comenzó a elaborar una cerveza que ayudará a costear el traslado de una mamá de un soldado caído en la guerra de Malvinas a visitar la tumba de su hijo

Este viernes 13 de marzo comenzó la cocción de una cerveza especial en la fábrica Antares de la calle 12 de Octubre 7749 que llevará el nombre de «No me Olvides», hecha con una receta pensada para sostener la memoria de los héroes y acercar a los pueblos.

Todo comenzó cuando los integrantes de las más importantes cervezas artesanales de Mar del Plata conocieron el proyecto humanitario Identidad Compartida llevado adelante por Julio Aro ( ex combatiente ) y la Fundación No Me Olvides. El mismo ha permitido después de diez años de intenso trabajo identificar a través de exámenes de ADN y cotejándolos con los de sus familiares a 115 de los 122 soldados argentinos sepultados en el Cementerio Argentino de Darwin en las Islas Malvinas que hasta el año 2017 tenían en sus tumbas una placa que rezaba «Soldado Argentino sólo conocido por Dios». Elma Peloso, madre del soldado Gabino Ruíz Díaz, fue la primera en aceptar dar su muestra de sangre para iniciar esta titánica tarea. Por capricho del destino, Elma, debido a su estado de salud ( es diabética y sufrió la amputación de sus dos piernas ) no pudo viajar a las islas en los vuelos que el gobierno organizó una vez realizada la tarea de identificación.

Una vez más, la Fundación puso en marcha otro sueño: convocar a la ciudadanía para juntar los fondos necesarios para financiar el viaje de Elma en un avión sanitario para poder llevar por primera vez una flor a la tumba de su hijo. Instituciones, entidades bancarias, empresas privadas, artistas, deportistas, medios de comunicación y cientos de vecinos solidarios pusieron su granito de arena para que finalmente este vieje se pudiera realizar. El miércoles 4 de marzo un helicóptero del Ejército Argentino llevó a Elma desde el campo donde vive en Colonia Pando, en el campo correntino, hasta Corrientes capital. Desde allí un avión especialmente preparado viajó con ella hasta Mar del Plata junto a Julio Aro y algunos colaboradores, y finalmente el jueves 5 se realizó el vuelo a Malvinas y doña Elma, después de 38 años pudo reunirse con su hijo y rendir el justo homenaje frente a la cruz que lleva por fin su nombre.

Leer más

Compartí

0
Shares

Malvinas: honores para la madre de un soldado argentino que por primera vez visitó la tumba de su hijo

11 Mar 20
Alberto Mena
Aún no hay comentarios

Elma Pelozo, madre de Gabino Ruiz Díaz, nunca había podido honrar a su hijo recientemente identificado. En silla de ruedas, con sus piernas amputadas por la diabetes, dejó el paraje en Corrientes para volar hasta Darwin. El veterano Julio Aro y una enorme cadena solidaria hicieron posible este viaje. Infobae fue testigo de un día histórico, donde los soldados británicos lloraron junto a la madre del caído

Por Gaby Cociffi

11 de marzo de 2020 Directora Editorial de Infobae

De rodillas frente a la madre del soldado argentino, el teniente de aviación de las Fuerzas Británicas en el Atlántico Sur deja que las lágrimas se deslicen despacio por su cara. Ella le habla en español, él solo responde en inglés, pero ninguno necesita comprender las palabras para sentir que están unidos en este silencio profundo que envuelve al cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas.

-Los bendigo a todos para que Jesús los lleve de regreso a sus hogares y a sus familias. Mi hijito no volvió, pero deseo que ustedes vuelvan sanos a sus seres amados – dice la madre.

-Amén – responde el militar conmovido.

-Les ha tocado la difícil tarea de obedecer y de dar todo por su Patria como nuestros hijos también lo hicieron. Hoy ustedes están acá y nosotros allá, pero al final del camino estaremos todos juntos cuando el Señor nos llame a su lado.

-Amén.

-Ya lo dijo Jesús: Yo soy la verdad, el camino y la vida y sin mí nadie llega al Padre. Entonces, vamos a seguir todos juntos esas pisadas para llegar al lugar que Dios nos prometió.

-Amén.

-Cuando vi a los soldaditos con su uniforme me imaginé a mi hijo escondido entre ellos. Fue como volver a verlo. Me ilusioné y pensé que él le preguntaba a su jefe si podía salir de la fila para venir a abrazarme. Y el oficial le daba el permiso y nos abrazábamos…Todos estos soldaditos son también mis hijos.

La madre besa al militar inglés. El hombre, que mide más de un metro noventa, parece pequeño mientras llora. Ya nadie habla. Ahora sólo se escucha el viento.

Honor para un soldado argentino

“Recordemos ante Dios a los que han muerto por su país en conflictoa los caídos en batalla, aquellos que conocimos y cuyo recuerdo atesoramos. Ellos no envejecerán a medida que los que nos quedan envejecen. La edad no los alcanzará ni los años condenarán. En la puesta del sol y en la mañana, los recordaremos”.

En su uniforme de combate de la Compañía de Rifles A, el militar y sacerdote Adrien Klos es el encargado de oficiar la conmovedora ceremonia frente a la cruz mayor del camposanto argentino. Lo acompañan 10 guardias de honor, un trompetista que ejecuta The Last Post, un marine que traduce la palabra de Dios al castellano, el brigadier mayor de las fuerzas inglesas en las Islas del Atlántico Sur, Nick Sawyer, y el vicegobernador Alex Mitham. PlayLa madre del soldado identificado Gabino Ruiz Diaz viaja a la tumba de su hijo

Los militares británicos honran a Elma Pelozo, madre del soldado Gabino Ruiz Díaz, quien por primera vez llegó -con sus 80 años y en su silla de ruedas, porque tuvieron que amputarle las piernas por su diabetes- hasta la tumba identificada de su “Cambacito”, como lo llamaban en su Colonia Pando natal, un paraje a 140 kilómetros de Corrientes capital.

“Me llevo en mi corazón el haber encontrado a mi hijo. Lloré, recé, pude dejarle una flor de tela y un rosario. Me sentí más cerca de él, aunque es duro saber que ahí está su cuerpito, un cuerpito que salió de mí…”, dice emocionada.

El camino para que la madre de Gabino pueda rezar por primera vez en 38 años frente a la cruz de su hijo muerto en la batalla de Goose Green, el 28 de mayo de 1982, fue largo y difícil. La voluntad de un veterano por cumplir el sueño de Elma y una enorme cadena solidaria la trajeron hoy, finalmente, hasta las islas.

“Aquí hay heridas, hay dolor, pero también hoy hay alegría y hay paz porque cumplí con la promesa de buscar y encontrar a mi Negrito”, se conmueve rodeada por las 237 cruces de Darwin.

Leer más

Compartí

0
Shares

Gracias por el apoyo:

Recibí toda la info por Whatsapp