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Emocionante: después de 37 años, Elma Peloso podrá despedir a su hijo

06 Mar 20
Alberto Mena
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La madre de Gabino Ruíz Díaz llegó a Mar del Plata y partirá este jueves a Malvinas para reencontrarse con la tumba del excombatiente. «A él lo recuerdo como el primer día que nació», confesó, a 0223.

Parece difícil transmitir en palabras la emoción y la revolución de sentimientos que atraviesan a Elma Peloso, la mujer que llegó en las últimas horas a Mar del Plata para partir este jueves hacia las Islas Malvinas y poder, de una buena vez, después de la guerra que terminó hace 37 años, despedir a su hijo Gabino Ruíz Díaz, que descansa en el cementario Darwin.

La historia del reencuentro con el excombatiente, que resultó una una pieza fundamental en el largo proceso de identificación de cuerpos que se dio en el marco del «Proyecto ADN» que impulsó la Fundación No Me Olvides, encuentra un argumento con diferentes particularidades. La mujer no pudo viajar en los dos vuelos humanitarios anteriores por una imposibilidad física derivada de graves problemas de salud: tiene amputada sus dos piernas.

Por eso, una campaña solidaria que mantiene desde comienzos del año pasado la organización de Julio Aro se propuso como único fin facilitar todos los medios para que Peloso pudiera decirle adiós al joven que por entonces se desempeñaba como soldado del Regimiento N° 12 de Mercedes en la Guerra de Malvinas. «Hace rato se programó este viaje y no se daba y no se daba y bueno ahora que se dio estoy muy contenta y agradecida a Julito, que es nuestro pie. Él es el que hace todas las cosas y gracias a Dios hoy se dio esta oportunidad y estoy muy contenta y agradecida a él y a todos los que pusieron su grano de arena para poder hacer este viaje», reconoce la mujer, en una primera instancia.

En una entrevista en el aeropuerto Astor Piazzolla con 0223, Elma ratifica su deseo de poder compartir un momento con Gabino y sus «compañeritos». «Lo recuerdo como el primer día que nació. Él esta todos los días conmigo en mi vida, en mi corazon; era un chico bueno, educado y trabajador. Una madre no se olvida. Las heridas estan siempre. No se cicatrizan. Soy una mama orgullosa de mi hijo por lo que era y por lo que sigue siendo», expresa.

Peloso, tal como reconoce el propio Aro, «vive en el medio de la nada» en Corrientes y para poder iniciar el anhelado viaje primero hubo que trasladarla en helicóptero desde el campo donde vive hasta la provincia y, de allí, tomar otro vuelo de más de una hora y media para llegar la ciudad. Y este jueves, finalmente, si las condiciones climáticas lo permiten, en poco más de dos horas completará en un avión privado los 1730 kilómetros que separan a «La Feliz» de las islas para reencontrarase con su héroe y dejarle un ramo de flores.

La mujer no sólo ponderó la acción y ayuda permanente de el referente de la Fundación No Me Olvides sino de Geoffrey Cardozo, el militar británico retirado a quien en 1982 el Reino Unido le enconmendó tarea de recoger los cuerpos de los soldados argentinos de los campos de batalla y darles honrosa sepultura en el cementerio de Darwin y facilitó documentación fundamental para comenzar el proceso de identificación de los cuerpos. «Esto es intachable e impagable. No hay palabras. Yo lo quiero ver a Cardozo para agradecerle por lo que hizo por mi chico y darle mi agradecimiento», sostiene la mamá de Gabino.

«A Elma le podrán faltar las dos piernas pero tiene alas: ella es un ángel»

Aro tampoco ocula su emoción en los instantes previos a la concreción del viaje e insiste en el agradecimiento a toda la «gente increíble» que brindó su colaboración para ayudar a cumplir el sueño de la correntina.

«Acá en Mar del Plata tenemos una habitación para ella y dos enfermeras en el Hotel Uthgra Sasso, que nos ofrecieron totalmente gratis, y de ahí vamos este jueves a las 7 de la mañana esperando que se abra la ventana climática para despegar y estará en las islas», comenta, y agrega: «A Elma la queremos dejar descansar bien porque se trata de un viaje muy emocional«.

El titular de la Fundación No Me Olvides sólo se considera como un «colaborador» de la madre de Gabino y remarca que este proyecto no hubiese sido posible «sin el apoyo de toda la gente que confía y cree». «La bandera de la fundación se llama Elma Peloso. A ella le podrán faltar las dos piernas pero tiene allas: es un ángel», concluye.

Peloso fue la primera mamá que aceptó dar una muestra de sangre para comenzar el proyecto de los ADN que ha permitido ya identificar a 115 soldados de los 122 que descansan en el Cementerio Argentino de Darwin.

Las emotivas palabras de Elma Peloso, con 0223
https://s3.amazonaws.com/us.fotos.cdn.0223.com.ar/032020/1583340268166.mp4

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