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Julio Aro, el argentino postulado al Nobel: «Los verdaderos nominados son los compañeros que no pudieron regresar»

18 Nov 20
Alberto Mena
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Julio Aro es ex combatiente de la guerra de Malvinas y fundador de «No me olvides», una organización que se encargó de luchar por la identificación de los 122 soldados enterrados sin nombre en el cementerio de Darwin.

Julio Aro sostiene que el ya ganó un premio, el noble del amor «cuando los padres y madres de los soldados que arrastran los pies con la cabeza gacha y la espalda encorvada hasta llegar a la tumba de su hijo, llegan a la tumba, te abrazan fuerte y te dicen ‘gracias por ayudarme a encontrar a mi hijo'». Para el argentino ex combatiente de la guerra de Malvinas y fundador de «No me olvides» que fue nominado junto al británico Geoffrey Cardozo al premio Nobel de la Paz, la postulación no es suya, sino que «los verdaderos nominados son las madres y los compañeros que no pudieron regresar», según contó Aro en una entrevista en el programa Creo, que conduce José Curiotto en Aire de Santa Fe.

Aro, quien participó como conscripto en el conflicto bélico de 1982 con tan solo 19 años, fue postulado por la Universidad de Mar del Plata para la edición 2021 del premio, y a primera hora del lunes se enteró de la confirmación oficial por parte del Comité Noruego del Nobel.

El ex combatiente comparte la candidatura con el ex coronel británico Cardozo por la tarea realizada entre ambos en la identificación de los cuerpos de los soldados argentinos muertos en la guerra.

La historia que hoy lleva a Aro a estar nominado comenzó en 2008, cuando viajó a las islas «en busca del Julio que había dejado», contó el mismo. «No paré de llorar en toda la semana y comprendí que la guerra había sido inútil», expresó. Aro recorrió todos los campos de batalla y el cementerio de Darwin. «Cuando vi las 122 placas, en un minuto, me puse a pensar que podría haber sido yo porque jamás tuve tanta identificatoria», contó.

El último día del viaje conoció a «un señor maravilloso» del que hoy es amigo: Cardozo. «Me dijo quién era y me contó todo lo que había hecho. Sacó muchas hojas, informes con datos, detalles de dónde y cómo encontró a los compañeros, y cómo los envolvió para preservar los cuerpos», narró Aro. Ya en Argentina, el ex combatiente hizo traducir los documentos y hallaron así placas con números y letras que indicaban los documentos de los soldados encontrados.

Aro creó la fundación «No me olvides» y comenzó a recorrer el país en busca de los familiares de esos soldados. De esa manera, comenzó el operativo que llevó a los familiares de los ex combatientes al cementerio junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

La iniciativa obtuvo el respaldo de figuras como el líder de Pink Floyd, Rogers Waters, y el Papa Francisco, de organizaciones humanitarias como la Cruz Roja, así como del gobierno británico y argentino.

Tras recorrer el país junto a otro ex combatiente, José María Raschia, Aro explicó los objetivos del proyecto a los familiares de los caídos, con el objetivo de crear un banco de datos genéticos para poder cotejar los restos de los soldados caídos y sus familiares.

En noviembre de 2016, las cancillerías argentina y británica avanzaron en conversaciones para la identificación de los cuerpos y finalmente, en junio de 2017, un grupo de especialistas encabezados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, con supervisión de la Cruz Roja, comenzó la exhumación de los cuerpos en Malvinas. Durante dos meses se tomaron muestras que permitieron identificar a 115 de los 122 soldados.

«El mayor acto soberano, fue colocarle una placa a cada uno de ellos», sostuvo Aro. Hay varias historias que lo conmovieron, pero una particular. «Mario es un padre que cuando lo fuimos a ver nos invitó a pasar. Preparó el mate y a las 6.45 en punto salió a la puerta. Lo acompañé. Tomó ahí un mate y volvimos a entrar», relató Julio. Una vez dentro de la casa, Mario le preguntó si había visto lo que hizo. «No viste el micro verde que paró en la esquina», le preguntó el padre. «Me contó que cada día sale a la misma hora a esperar que pase el colectivo verde, en el que llegaba siempre su hijo», explicó Aro.»Hace 35 años que estoy esperando que mi hijo baje», indicó Mario.

Para Aro, quizás Mario ya no espera más a su hijo porque pudo hacer su duelo a partir de la identificación del cuerpo en el cementerio de Darwin. «Hoy sale afuera cuando tiene ganas», reflexionó Aro. Por situaciones como esta, el fundador de «No me olvides» aseguró que ama lo que hace y que le apasiona. «Me pongo en el lugar del otro, de las madres», dijo.

Hasta el momento, solo quedan siete ex combatientes sin identificar que fueron enterrados en el cementerio de Darwin. «Tenemos entre 12 o 13 nombres para siete compañeros», explicó, y pidió que si alguien conoce a algún familiar de ex combatiente o puede brindar datos, se comunique con la asociación. «Las muestras del Equipo de Antropología fueron 100% exitosas», aclaró. En ese sentido, señaló que la postulación al Nobel no es solo de él, sino de los antropólogos, las embajadas, cancillería.

Lo mejor de la nominación y del trabajo de la fundación, es que un 16 de noviembre se hable de Malvinas desde el amor y de la paz. «Hay que entender que dos personas que pudieran ser enemigos, trabajan por la paz», aclaró, y agregó: «Geoffrey jamás podría ser mi enemigo». En ese sentido, explicó que si alguien ve a una persona ahogarse, la busca, no importa en qué idioma hable. «Hay que darnos una oportunidad de conocernos», sostuvo.

Finalmente, Aro indicó que desde la fundación buscan «transformarse en un dibujito«: «¿Vieron en Coco, cuando el protagonista entra en el mundo de los muertos?», preguntó el ex combatiente, y explicó que en la película muestran que «las personas mueren cuando se olvidan de ellos». Es por eso que aseguró que continuarán con su trabajo hasta el final.

FUENTE:airedesantafe.com.ar

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