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Repercusiones de la postulación de Julio Aro al Nobel de la Paz en Catamarca

13 Dic 20
Alberto Mena
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El diario El Esquiú de la provincia de Catamarca entrevistó al ex combatiente y presidente de la Agrupación » 7 de Abril», Osvaldo Antonio Reynoso y destacaron la nominación del presidente de la Fundación No Me Olvides

domingo, 6 de diciembre de 2020

La noticia escapa del contexto cotidiano de la rutina informativa: un argentino ex combatiente de la guerra de Malvinas está postulado para el Premio Nobel de la Paz. Se llama Julio Aro y es marplatense, con quien tuvimos la oportunidad de dialogar (ver aparte). Desde su fundación “No me olvides”, puso en marcha junto al británico  Geoffrey Cardozo el proyecto humanitario de buscar e identificar a los compañeros caídos en el conflicto bélico con Gran Bretaña. La misión está cumplida: después de la guerra, muchas madres encontraron la paz al visitar la tumba de sus hijos identificados. Aquí en Catamarca, estuvimos con Osvaldo Antonio Reynoso, veterano de guerra, presidente de la Agrupación “7 de Abril”, nexo entre este diario y Julio Aro, y a la vez protagonista del Cara a cara de este domingo.


 -Estamos frente a un gran acontecimiento que tiene como protagonistas a dos ex combatientes de Malvinas –uno inglés y el otro argentino- nominados para el Premio Nobel de la Paz. ¿Qué sienten, cómo están viviendo todo esto?


– Te puedes imaginar. Se trata de una iniciativa iniciada por un ex combatiente, Julio Aro, que vive en Mar del Plata. Él creó una fundación que se llama “No me olvides”, con la intención de “malvinizar”, como estamos haciendo nosotros en Catamarca, en su ciudad natal. “Malvinizar” no tan solo significaba participar de los actos y hacer que la historia de Malvinas no sea olvidada y que en las escuelas sea un tema de permanente tratamiento. Entre sus loables objetivos en favor de los veteranos/ex combatientes, está la lucha permanente promoviendo el recuerdo de los héroes caídos con la búsqueda de la identidad de los caídos en las islas y darles una digna sepultura, logrando la imposición de sus nombres a entidades educativas y ocupándose del estrés postraumático, algo que mató a más soldados después de la guerra.


  -Todo un tema el estrés postraumático.


  -Más en un evento tan grande como es una guerra: nos quedó impregnado todo lo vivido. Especialmente en quienes, como yo, teníamos 18 años recién cumplidos. En mi caso, flamante egresado de la Escuela Industrial cuando me tocó realizar el servicio militar en el  Regimiento 17 de Infantería, unidad militar de paracaidistas. Nuestra patrona es la Virgen del Valle y somos los boinas rojas (tenía una en sus manos y la muestra).


  -Volvamos al tema de la tarea de Julio Aro, postulado a la distinción internacional.

-Desde su fundación “No me olvides”, y después de 38 años, fueron identificados 115 caídos en las islas gracias a esa extraordinaria labor. Haciendo un poco de historia, digamos que los muertos de la guerra eran sepultados en el lugar donde morían, que se convertían inmediatamente en tumbas, como por ejemplo: Goose Green/Pradera del Ganso, San Carlos, Monte Longdon, Dos Hermanas, Monte Harriet. Esos cuerpos fueron trasladados y se hicieron 220 tumbas en Darwin, gracias a las muestras de ADN. Ese trabajó lo llevó a cabo Julio Aro, junto al oficial inglés Geoffrey Cardozo. De esa manera se logró identificar los restos de los soldados argentinos que murieron en la guerra de Malvinas. Es decir que el largo camino que recorrieron los dos ex combatientes los llevó a cumplir el objetivo de la identificación de 115 soldados muertos en las islas. Aro comenzó con la búsqueda de la identidad de los soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin, bajo el lema: “soldado argentino solo conocido por Dios”. Así reza en la tumba de cada uno. El ex combatiente inglés trabajó en el mismo objetivo que Aro. Cabe señalar que el trabajo de identificación de los cuerpos se logró gracias a la intervención de la Cruz Roja Internacional. Entre los cuerpos identificados está el de nuestro camarada y comprovinciano Mario  “El Perro” Cisneros. Hoy por hoy, el catamarqueño ya tiene su nombre en su tumba en Malvinas.


  -¿Qué piensas del trabajo de Julio Aro?


    -Extraordinario. En su afán de “malvinizar” lucha por pretender que no se olviden de los héroes, de los caídos en la guerra; que no queden en el anonimato. Que las madres de los fallecidos que vayan a Malvinas, conozcan ciertamente donde está sepultado el ser querido.


    -Todo un desafío eso de “malvinizar”. Es la lucha por mantener viva la memoria.


   -En las islas perdieron la vida 649 soldados argentinos. No olvidemos que la guerra de Malvinas fue como una bisagra a la vida en democracia en nuestro país; fue fundamental. Hoy, 38 años después, estamos más convencidos que el tema Malvinas debe ser de aprendizaje en los chicos de edad escolar.


  -Catamarca también aportó a sus héroes…


  -Catamarca tuvo una presencia muy fuerte en el conflicto bélico, con cinco patriotas fallecidos en la guerra: Mario Cisneros (Capital), Mario Rodolfo Castro (Tinogasta) y Eduardo Federico Marcial (Santa María) murieron en combate, en tanto que Robustiano Barrionuevo (Andalgalà) y Carlos Alberto Valdéz (Tinogasta) fallecieron en el hundimiento del crucero General Belgrano.


-¿Qué representa Malvinas para vos?


-Su nombre va a estar siempre escrito en nuestros corazones.


  -¿Cómo viviste el día que partieron rumbo a Malvinas?


 -Salimos el 7 de abril. La agrupación que presido se llama así en memoria de aquella fecha de 1982. Ese día nos reunimos en plaza 25 de Mayo y el obispo Pedro Alfonso Torres Farías nos despidió y nos dio la bendición en nombre de nuestra patrona del paracaidismo. Nos dijo: “Vayan a la guerra bajo la protección del manto de la Virgen del Valle”. Otra emotiva despedida fue la del entonces gobernador Arnoldo Aníbal Castillo. Inolvidable el llanto de nuestras madres…muchos teníamos 18 años.


  -Hoy, ¿se sienten reconocidos por la comunidad catamarqueña?


 -Seguimos reclamando los derechos que perdimos en 1988 con el decreto 509/88, pues hasta ese momento éramos todos veteranos de guerra. Seguimos buscando el reconocimiento moral e histórico en la Nación, la Provincia y en cada municipio.


  -¿Tienen alguna pensión o algo por el estilo?  

-No. Cero. No tenemos nada. Nuestra realidad es que somos más 300 los integrantes de nuestra agrupación, de los cuales 70 no tienen empleo formal, no tienen obra social y muchos padecen el estrés postraumático. Te cuento: días le enviamos una carta al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, para que considere las situaciones extremas de los ex soldados y viudas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Tenemos muchas expectativas de lograr este reconocimiento moral e histórico porque Jalil conoce esta realidad, él también hizo el servicio militar con nosotros, soldado clase `63.


  -¿Cuáles son tus expectativas respecto a que un veterano de Malvinas, argentino, alcance el Premio Nobel de la Paz?


-Mis expectativas son muy amplias. Estuve en contacto  con Julio Aro y avanzamos en la idea de “malvinizar”. Esta causa, noble y justa,  es una caricia al alma que nos estaba haciendo falta. En especial para los familiares de nuestros héroes que hoy descansan en paz en Malvinas. El Comité Noruego del Nobel de la Paz, que se entrega en Oslo (Noruega), confirmó la oficialización de la nominación de los dos ex combatientes para esa distinción internacional.

ALGO PERSONAL

-Nombres y apellido: Osvaldo Antonio Reynoso.
 -Edad: 57 años.
 –Estado civil: Casado con Lorena Doria.
 –Hijos: Laura Liz, Romina Alejandra, Osvaldo Matías, Facundo Miguel y Martina.
 –Nietos: Ramiro, Sofía, Mía y Catalina.
  –Padres: Miguel Calixto Reynoso y Azucena Ángela Ibáñez.
-La radio, su pasión: “Tengo Radio Ambato, en El Rodeo, hace 33 años. Comencé trabajando en los medios para Canal 3, cuando funcionaba en La Terminal bajo la dirección de Carlos Javier Bravo. Trabajé con mucha gente importante para los medios como Aníbal Villafáñez, Ramón Iramaín, Ricardo Jerez. Yo estaba en la parte técnica junto a José Luis Cúneo, en la tarea de edición y cámara. Alcancé el sueño de tener una radio propia. Cumple años el 6 de enero…sí, llegó con los Reyes Magos en el año 1987”.
 – Barrio y fútbol: “Siempre viví al lado del Club Hindú. Simpatizante de San Lorenzo de Alem en el orden local y San Lorenzo de Almagro en el orden nacional.”
  –Una esperanza: “Que el actual gobernador de la Provincia, Raúl Jalil (`soldado bajo bandera cuando se produjo la guerra de Malvinas en l982`) considere la situación complicado en la que viven 70 ex combatientes y sus familias, que no tienen empleo formal ni obra social”.
 


   “A los compañeros que no volvieron y a las madres que los parieron”

El veterano de guerra Julio Aro, marplatense, es el argentino postulado por el Comité Noruego del Nobel de la Paz para el galardón internacional que se otorga cada año, “en reconocimiento a las personas o instituciones que cumplen con investigaciones, descubrimientos o contribuciones notables en favor de la humanidad.” 
Lo apartamos unos minutos de su apretada agenda y establecimos contacto telefónico con el ex combatiente de Malvinas merced a los buenos oficios de Osvaldo Reynoso.


  Ante una consulta, Aro nos dijo: “Ya está confirmada la nominación. La verdad, fue una noticia que nos sorprendió. La Universidad Nacional de Mar del Plata fue quien recibió la información sobre la postulación. Estamos muy felices; pero yo le cambiaría el rótulo de Premio Nobel de la Paz, para mí es el premio `del amor que te trae mucha paz`. En esta candidatura o postulación, me encantaría que todos los veteranos de Malvinas se sientan parte de esta nominación. Todavía falta localizar a 7 compañeros. Anhelo que todo el mundo se sienta identificado con esta nominación. Aquí no importa el nombre propio; olvídate de Julio y de Geoffrey (Cardozo, el excombatiente británico). Si alguno de nosotros tiene la suerte de obtener la distinción, jamás seremos los ganadores. Los ganadores de ese premio son todos los compañeros que no volvieron de las islas y las madres que los parieron”. Luego agregó: “No queremos dejar a nadie en el campo de batalla y la forma de no dejarlo es ir a buscarlos. Cada uno de nosotros fue a la guerra con nombre, apellido, documento, rostro e identidad como corresponde; no por haber muerto tiene que perder su identidad. Si me hubiera tocado quedarme, algunos de mis compañeros, seguramente, estaría al lado de mi vieja ayudándola a buscarme. Y es lo que estamos haciendo nosotros: ayudando a lo que las madres quieren, a buscar a sus hijos. Ocurre algo especial: cuando vos llevas a esa mamá de 80 años, que va arrastrando los pies con la cabeza gacha, con los hombros caídos; acompañarla hasta la tumba de su hijo, sentarla en una sillita y que se abrace a la cruz y llore. En ese mapa de la vida que son esas arrugas divinas de experiencia y de amor, que se levante como pueda y te diga `gracias, hijo por ayudar a encontrar a mi hijo`. Ese es un premio muy noble y que te da mucha paz. Y ver, después de 3 horas y media, al momento de regresar, que esa madre ya no arrastraba los pies, ya caminaba erguida, con la frente bien en alto. Tranquila y en paz.”

Finalmente, respondiendo a una pregunta, Julio Aro expresó: “Fueron varios quiebres en mi vida. Siempre digo que al Julio que fue en el `82 nunca más lo pude ver, nunca más lo pude encontrar. Llevo 9 viajes a las islas y nunca lo pude traer. Esta forma de buscar a mis compañeros es lo que me curó, lo que me sanó, me dejó crecer las alas para volar y entender que las guerras son horribles. Lo bueno es poder tener esa empatía con el otro, ayudarlo, buscarlo. Cada uno de nosotros salió de la guerra de la manera que pudo; no de la manera que quiso. La misión que tengo es poder encontrar a cada uno de ellos. Con el tiempo, se van a olvidar de Julio y de Geoffrey. Lo que nunca nadie va a olvidar es que hay 115 compañeros de la guerra identificados.”

FUENTE: elesquiu.com

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