Author Archives: Alberto Mena

El Concejo Deliberante avala la propuesta de Julio Aro para el Nobel de la Paz

04 Abr 18
Alberto Mena
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Por Redacción 0223  

 

Julio Aro, ex combatiente de Malvinas, es el principal impulsor del proceso de identificación de los soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin.

La comisión de Educación y Cultura, presidida por el Concejal Mario Rodríguez, decidió por unanimidad que el Concejo Deliberante adhiera a la iniciativa promovida por la Universidad Nacional de Mar del Plata, para postular al Premio Nobel de la Paz, en forma conjunta, al marplatense Julio Aro, ex combatiente y principal impulsor de identificación de los soldados argentinos enterrados en Malvinas.

Desde la Fundación No Me Olvides, presidida por Aro, se llevó adelante desde 2008 un proyecto para identificar a los 123 argentinos caídos en Malvinas enterrados en el cementerio de Darwin bajo la placa: “Soldado argentino solo conocido por Dios”. El año pasado 88 soldados fueron identificados y sus familiares viajaron para estar en el lugar donde yacen sus hijos.

La iniciativa llevada a cabo por la Secretaría de Comunicación de la Universidad Nacional de Mar del Plata, también contempla la postulación de Geoffrey Cardozo, el soldado británico encargado de reunir los cuerpos y construir el cementerio Darwin en 1982.

FUENTE: www.0223.com.ar

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“Héroe corriente” en el Gaumont.

04 Abr 18
Alberto Mena
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El documental “Héroe corriente”, del director Miguel Monforte, tendrá estreno en el Espacio INCAA Km. O (Cine Gaumont) el jueves 5 de Abril y se mantendrá en cartelera hasta el martes 10 inclusive.

“Héroe corriente” es una producción independiente realizada por un equipo autogestionado de Mar del Plata, con la intención de apoyar el Proyecto ADN de la Fundación No me olvides, a través del cual se pudo restituir la identidad de 90 caídos en Malvinas que durante 35 años permanecieron bajo lápidas que decían “Soldado Argentino solo conocido por Dios”.

La producción marplatense será proyectada dos veces por día, a las 14:30 y a las 20:15. Estas exhibiciones se suman a las que ya tiene lugar en otros espacios deCINE.AR Salas la red de proyección del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales en varias localidades del país.

Su guionista y director, Miguel Monforte, acompañará el estreno en el tradicional Cine Gaumont el jueves 5 por la noche.

Sinopsis del documental.

A fines de 2017 se concretó un hecho humanitario sin precedentes: 90 argentinos caídos en la Guerra de Malvinas pudieron recuperar su identidad. Durante más de 35 años permanecieron enterrados en el cementerio de Darwin bajo placas que decían “Soldado Argentino solo conocido por Dios”. La restitución de sus identidades se debió al impulso incansable de un exsoldado combatiente en Malvinas, Julio Aro, quien en un singular hecho de resiliencia convirtió su dolor en energía creativa y tras casi 9 años de lucha pudo, contra viento y marea, ver cumplido su sueño de devolverles la identidad a sus compañeros y a la vez darle la oportunidad a las familias de estos héroes de cerrar sus duelos.

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Julio Aro, el ex combatiente propuesto para Nobel de la Paz

03 Abr 18
Alberto Mena
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Tras ponerse al hombro el proceso de identificación de sus camaradas caídos en Malvinas, Julio Aro fue propuesto por la Universidad Nacional de Mar del Plata para el premio Nobel de la Paz. En diálogo con Radio 2, contó cómo surgió la iniciativa que logró dar nombre y apellido a 90 sepulturas.

Julio Aro, el ex combatiente que se puso al hombro el proceso de identificación de los soldados caídos en Malvinas, fue postulado por la Universidad Nacional de Mar del Plata para el premio Nobel de la Paz; al igual que Geoffrey Cardozo, el británico que reunió los cuerpos y se encargó de la construcción del cementerio de Darwin.

Aro preside la fundación No me olvides, institución conformada en 2008 por madres de soldados caídos, veteranos y civiles, que busca mejorar la calidad de vida de las personas que padecen trastornos físicos o psíquicos originados en la vivencia de situaciones violentas, y la de sus grupos familiares.

En diálogo con Radio 2, contó cómo surgió la iniciativa que logró dar nombre y apellido a 90 sepulturas, tras 36 años de espera.«Siento mucho honor, mucha alegría, es un 2 de abril que soñamos hace mucho tiempo».

«Esto nace a partir de 2008 con una iniciativa personal. Fui a buscar al Julio que había dejado en el ’82, y me encontré con las placas que decían ´Soldado argenitno sólo conocido por Dios’, no encontré a mis compañeros».

«De ahí surge la idea de como devolver la identidad a nuestros compañeros. Armamos un proyecto que se denominó Identidad Compartida».

 

 

Así se iniciaron las tratativas con antropología forense,  con el Comité Internacional de la Cruz Roja, y con cada uno de los padres para saber si les interesaba saber en qué tumba estaba su hijo.

«La mayoría dijo que sí. Necesitaban cerrar su duelo porque hasta hace 3 meses atrás, 2 meses atrás, 10 días atrás, el papá lo seguía esperando en la puerta de la casa».

FUENTE: www.jujuyalmomento.com

 

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Aro y Cardozo: el encuentro de dos veteranos que hizo posible la misión

03 Abr 18
Alberto Mena
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Uno es argentino, el otro británico; los dos excombatientes fueron los impulsores de la identificación
Uno es argentino, el otro británico; los dos excombatientes fueron los impulsores de la identificación
Crédito: Mauro V. Rizzi
2 de abril de 2018  

Octubre de 2008. Julio Aro viajó a un encuentro de veteranos de las Malvinas en Londres, invitado por Tony Davies, un sargento mayor del Regimiento de los Guardias Galeses que peleó en la Guerra de Malvinas y vicepresidente de la Asociación de Medallas del Atlántico Sur. Julio, que estuvo como conscripto en la guerra, no habla inglés, pero entre los soldados británicos se encontraba el coronel Geoffrey Cardozo, quien maneja muy bien el español, y le tradujo todos los diálogos con sus anfitriones.

El último día, Aro les contó a los ingleses sobre su reciente viaje a las Malvinas , donde había quedado muy conmovido por encontrar 121 tumbas de soldados argentinos no identificados, que descansaban con la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios».

«Sepultamos a nuestros compañeros en tumbas de guerra o fosas comunes, y ahora están en Darwin, sin identificar. Es algo que me afecta y quiero cambiar por respeto al dolor de sus familias», les dijo Aro. En ese momento, el coronel Cardozo apuntó que él podía ayudar con la identificación. Relató que, en 1982, había recibido la orden de recoger y sepultar en el cementerio de Darwin los 246 cuerpos de los soldados argentinos caídos durante la guerra. Incluso, tenía un informe donde detallaba ese trabajo con información precisa sobre las características de cada cuerpo, sus pertenencias y el lugar donde habían sido encontrados. «No lo podía creer. La persona que estaba a mi lado como traductor desde hacía días era quien podía facilitar nuestra tarea», relata conmovido el excombatiente. Y agrega: «A partir de ese momento y con la ayuda de la periodista Gabriela Cociffi y del propio Cardozo, comenzamos un titánico trabajo para lograr la identificación de esos cuerpos».

Cardozo viene de una familia de militares. Sin embargo, su labor en el ejército fue marcada por la diplomacia y la capacitación. De hecho, Cardozo no combatió en las islas, llegó apenas culminado el conflicto para contener a los soldados británicos y trabajar con ellos los problemas traumáticos post guerra. Allí se encontró con la labor que iba a cambiar su vida: sepultar a los argentinos caídos en combate.

El coronel destaca que las enseñanzas de su padre, el capitán mayor Freddy Cardozo, lo marcaron a fuego. Sobre todo por su actuación durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue condecorado como héroe por sus hazañas con la Resistencia francesa. Geoffrey se enorgullece por un hecho puntual. «Ocurrió a principios de junio de 1944. Freddy acababa de llevar a cabo una gran emboscada a una columna de vehículos alemanes, perteneciente a la División Das Reich, que corría hacia las playas de Normandía. Los únicos sobrevivientes fueron 12 soldados alemanes. Los resistentes franceses decidieron a acabar con ellos disparándoles a sangre fría. Pero mi padre intervino de inmediato para evitar que llevaran a cabo lo que hubiera sido una carnicería. En consecuencia, los alemanes se salvaron, fueron convertidos en prisioneros de guerra y continuaron viviendo para contarles a sus hijos la historia de un hombre que los había salvado de una muerte segura», cuenta emocionado. ¿Cuánto influyó ese hecho cuando, en 1982, Cardozo tuvo que tratar con los cuerpos de los soldados argentinos? El militar está convencido de que hay que respetar los convenios de Ginebra que garantizan los derechos humanitarios de las personas que participan de un conflicto bélico.

Aro volvió de Londres y creó la Fundación No Me Olvides , destinada a trabajar en la contención y ayuda a familiares de los caídos en las Malvinas, pero por sobre todas las cosas, para lograr la identificación de los cuerpos de sus compañeros. A partir de ese momento, no quedó un solo pueblo, a lo largo del país, donde residiera un familiar de uno de esos 121 soldados adonde Aro no se haya dirigido para charlar, contener y tomar las manos temblorosas de muchas madres. «Mi mamá, María Julia, me dijo una vez que si uno de esos cuerpos en Darwin hubiese sido el mío ella no hubiera descansado nunca hasta reconocerlo. Esas palabras me pusieron una meta», dice Aro.

Hace unos días, Aro y Cardozo se volvieron a encontrar en Londres. Ellos, junto con Cociffi y el líder de Pink Floyd, Rogers Waters, fueron reconocidos con Dos Rosas por la Paz, por su tarea para reconocer los cuerpos de los soldados argentinos. Ellos nunca dejaron de trabajar a la distancia hasta lograr que los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña acordaran encomendar a la Cruz Roja Internacional una misión humanitaria que dio como resultado que hasta ahora se hayan identificado 90 de esos 121 cuerpos que descansan en Darwin.

Cardozo y Aro viajaron a las Malvinas acompañando a las familias de los 90 soldados identificados.

FUENTE: www.lanacion.com.ar

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Homenajearon al coronel inglés que ayudó a identificar soldados argentinos en Malvinas

25 Mar 18
Alberto Mena
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Diputados de Cambiemos y funcionarios de la Cancillería rindieron hoy un homenaje en el Congreso de la Nación al coronel británico Geoffrey Cardozo, quien fue el encargado de diseñar el cementerio de Darwin en 1982, por su compromiso humanitario con los soldados argentinos caídos en la Guerra de Malvinas.

Cardoso concurrió esta tarde al Congreso, acompañado por el ex combatiente Julio Aro, presidente de la fundación «No me olvides», impulsora de la iniciativa de las identificaciones de los soldados.

Tanto Cardozo como Aro serán parte del contingente de 248 argentinos -en su mayoría familiares- que viajarán el lunes a Malvinas para dejar oficialmente inauguradas las placas con los nombres de los 90 soldados que lograron ser identificados.

El homenaje fue organizado por los diputados de Cambiemos Alejandro Echegaray y Cornelia Schmidt Liermann y contó con la participación de los legisladores oficialistas Eduardo Amadeo y Facundo Suárez Lastra; la presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, María Fernanda Araujo, el embajador británico en la Argentina, Mark Kent; y miembros de Cancillería.

«Es para nosotros un honor recibir hoy a Geoffrey Cardozo, un hombre que tuvo un compromiso humanitario para con nuestros soldados caídos que debemos destacar y agradecer», expresó Echegaray.

«Gracias a su trabajo tan respetuoso hoy pudimos cerrar una herida, que es que cada uno de los soldados que dieron su vida por las Malvinas tengan su nombre y sus familiares sepan dónde están», subrayó.

Por su parte, Aro relató que el informe que Cardozo elaboró sobre cada uno de los soldados argentinos que enterró fue «fundamental» para que el Comité Internacional de la Cruz Roja pudiera identificar a 90 de los 122 cuerpos enterrados en el cementerio, en el marco de un plan humanitario que se llevó a cabo tras un acuerdo entre los gobiernos argentino y británico con el organismo internacional.

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Malvinas: depositarán rosas hechas por Juan Carlos Pallarols en los cementerios argentino y británico

25 Mar 18
Alberto Mena
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23 de marzo de 2018  • 16:02

Con material bélico proveniente de la Guerra de Malvinas, el orfebre Juan Carlos Pallarols realizó dos «rosas por la paz» que serán depositadas este lunes en el cementerio de Darwin, donde descansan los restos de los soldados argentinos que murieron en el conflicto y en el de San Carlos, donde están enterrados los efectivos británicos.

El familiar de un caído argentino llevará una de las rosas a los caídos británicos y a su vez, el familiar de un caído británico llevará la otra ofrenda a los caídos argentinos. «Entre todos estamos achicando la diferencia de criterios. En paz, con amor y coniliación es mucho más fácil que todo sea mejor, para dejarles a nuestros descendientes un país con menos rencor», aseguró el orfebre a La Nación.

Se trata de una obra colectiva, ya que Pallarols viajó por todo el país y por distintas ciudades del mundo para que quien quisiera le diese un golpecito de cincel a las rosas.

La historia

Hace unos meses, la guionista Valeria Masats Aparicio sugirió entregar una rosa al coronel Geoffrey Cardozo, quien fue el encargado de enterrar los cuerpos de los soldados argentinos una vez terminada la guerra y colaboró el año pasado con su identificación Ese fue el puntapié a partir del cual surgió la idea de organizar este homenaje a las cuatro personas que se encargaron de concretar este proyecto.

«Nuestro país está en deuda con parte de su historia. En muchos temas fuimos muy desprolijos, pero olvidarnos que estos chicos murieron y yacen en Malvinas, es demasiado», dijo a LA NACION Pallarols.

Las rosas de Pallarols
Las rosas de Pallarols

«Pocos lo saben, pero en 1982, cuando diseñé el bastón de mando presidencial con el que asumió Raúl Alfonsín, cambié la guarda griega original que usaban los militares por una guarda de cardos, uno por cada provincia argentina, además incorporé tres cardos pequeños que representan a las Islas Malvinas y las Sándwich del Sur», recuerda Pallarols.

«Dos Rosas por la paz» tiene una historia reciente. Con material bélico proveniente de la guerra del año 82 y el conflicto entre argentinos y británicos, el maestro orfebre Pallarols está realizando rosas de metal junto a ciudadanos de todo el mundo.

«Las Rosas por la paz están hechas con material bélico. Fundimos vainas de balas que me donaron soldados argentinos y británicos junto con pedazos de aviones de ambos países que participaron en la guerra de Malvinas. Como símbolo: dejar atrás la guerra y apostar por la paz», destaca el artista.

El músico Roger Waters es una de las cuatro personalidades que fueron reconocidas con la «Rosa por la paz» en los primeros días de marzo en la Embajada Argentina en Londres. Junto al músico inglés fueron premiados el excombatiente Julio Aro, la periodista Gaby Cociffi y el coronel británico Geoffrey Cardozo, por su invalorable trabajo para que 88 de los 121 cuerpos de soldados argentinos hayan sido identificados a fines del año pasado como culminación de la misión humanitaria encargada por los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña a la Cruz Roja Internacional.

«Me conmovió la angustia de las madres e intenté ayudar con lo que pude», dijo Waters, el ex líder de Pink Floyd, para explicar su compromiso y colaboración con la cruzada para identificar a los soldados argentinos sepultados en Darwin desde la culminación de la guerra de Malvinas.

Los reconocimientos

Geoffrey Cardozo: coronel británico encargado en 1982 de recoger los cuerpos de los soldados argentinos esparcidos en el suelo isleño y de exhumar los cuerpos de las tumbas de guerra y llevarlos al cementerio de Darwin, identificando a la mayoría. Años después entregó ese informe a ex combatientes argentinos que resultó de mucha utilidad para comenzar el proceso de identificación.

«El premio es un honor muy singular, enorme e inesperado para mí» dice Geoffrey Cardozo a LA NACION. Y agrega: «Los objetivos con los que se otorga, la paz y las reconciliación, están muy cerca de mi corazón. Sin embargo, apenas me lo merezco. Los verdaderos héroes en todo esto son los familiares, que han viajado con tanta paciencia a través de un desierto con solo un puñado de valientes excombatientes argentinos y otras personas afectuosas para brindarles un oasis en momentos en que estaban a punto de abandonar su lucha y toda esperanza», remarca el militar.

Finalmente, reflexiona: «Nuestros dos países tienen tanto en común; nuestro amor por el deporte, por la música popular, por el espectáculo, el estilo y la tradición. Pero lo más grande que tenemos en común es el corazón humano. Esta rosa habla al corazón».

Julio Aro: Ex combatiente, creó en 2008 la fundación «No me olvides», conformada por madres de caídos en la Guerra de Malvinas, veteranos de guerra y civiles. Tuvo un rol fundamental en la búsqueda de los familiares de los soldados no identificados para que se puedan realizar las pruebas de ADN, además de dedicar gran parte de ese tiempo a la contención de los familiares.

«No creo que merezca este premio, en realidad deberían ser las madres de mis compañeros caídos las reconocidas, porque nada ni nadie podrá mitigar el dolor de tantos años», señala Aro, conmovido. «De todos modos es un mimo al corazón y solo nos da fuerza para seguir trabajando hasta que el último compañero que descansa anónimo en Darwin hace casi 36 años, sea reconocido», agrega.

Gaby Cociffi: periodista que trabajó codo a codo con la Fundación «No me olvides» y que aportó mucho a este proyecto. Fue quien convenció a Roger Waters en 2012 para que intermediara entre los gobiernos y acuerden encargar la misión humanitaria. Cociffi es muy reconocida por su labor y colaboración por los excombatientes y las familias de los caídos.

«Mi labor en este proyecto tiene que ver con todo lo que le debemos a esas familias», dice Cociffi. «Es un halago, pero nunca esperé un reconocimiento, eso solo lo merecen nuestros héroes de Malvinas. Lo que fueron, los que volvieron y los que quedaron allá», añade.

Roger Waters: Waters tiene una historia muy particular. Su padre murió en la Segunda Guerra Mundial y su abuelo en la Primera. En su obra más reconocida, The Wall, puede verse esa proclama antibélica que lo caracteriza y acompañó durante toda su carrera.

FUENTE; www.lanacion.com.ar

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El marplatense que podría ser elegido Premio Nobel de la Paz

25 Mar 18
Alberto Mena
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Es el principal impulsor del proceso de identificación de los soldados que están en el cementerio de Darwin; el exoficial inglés Geofrrey Cardozo también será nominado
Es el principal impulsor del proceso de identificación de los soldados que están en el cementerio de Darwin; el exoficial inglés Geofrrey Cardozo también será nominado Crédito: Twitter
23 de marzo de 2018  • 02:13

El marplatense Julio Aro es un excombatiente de Malvinas y el principal impulsor del proceso de identificación de aquellos soldados argentinos que están enterrados en el cementerio de Darwin. Por su labor y tal como adelantó el secretario de Comunicación de la Universidad Nacional de Mar del Plata , Alberto Rodríguez, la institución lo nominará para el Premio Nobel de la Paz.

Esta será una nominación conjunta que también tiene como protagonista a Geoffrey Cardozo: el soldado británico que reunió los cuerpos y se encargó, en 1982, de la construcción de ese cementerio. Ambos obtuvieron, recientemente, el premio «Dos Rosas por la Paz» en Londres, que fue realizado por el orfebre Juan Carlos Pallarols.

Según publicó el portal local La Capital, Rodríguez hizo este anunció durante una visita de Cardozo a la ciudad balnearia y allí explicó que es una idea que tienen desde hace tiempo por lo que lo harán a más tardar en noviembre, si bien el plazo es hasta enero de 2019.

Además, aprovechó para involucrar a la sociedad: «Si bien la universidad puede ser el puntapíé inicial, es una iniciativa abierta al resto de la comunidad y cuantas más adhesiones vamos juntando, más fuerza tienen las candidaturas».

FUENTE: www.lanacion.com.ar

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La conmovedora historia del coronel inglés y sus “chicos” en Malvinas

25 Mar 18
Alberto Mena
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Geoffrey Cardozo fue quien llevó adelante el entierro de los soldados argentinos caídos en la guerra. Los trataba como a sus propios hijos. Contó cómo construyó el cementerio de Darwin.

Geoffrey Cardozo en una conferencia de prensa que dio en Mar del Plata, a la que asistieron familiares de caídos e integrantes de la fundación «No me olvides».

por Ramiro Melucci

Junio de 1982. El coronel Geoffrey Cardozo, de 32 años, llega a Malvinas después de la rendición argentina. Hasta ese momento ha estado en la base central, lejos de las islas. Lo envían porque habla un buen español y quieren que supervise la disciplina de las tropas tras la guerra. Todavía desconoce lo que el destino le tiene preparado: terminará buscando y enterrando cuerpos de soldados argentinos.

Los ingleses tienen ingenieros dedicados a buscar las minas que ha esparcido el Ejército Argentino para defender sus posiciones. Deben buscarlas para que los habitantes del lugar y los animales no las pisen. Pero, en la medida en que encuentran minas, también hallan cadáveres. Cuando eso sucede, dan aviso a la base de las islas, donde está Cardozo, que empieza a registrar las ubicaciones. Y algo más: cada vez que le avisan, se sube a un helicóptero para ir a enterrarlos bien.

En un principio los entierra en el lugar donde son encontrados. Hasta que en un momento el gobierno británico le pregunta al argentino si quiere repatriarlos. El Gobierno argentino, con el inefable militar Leopoldo Fortunato Galtieri al mando, contesta que no es necesario porque esos cuerpos ya están en su patria. Entonces el gobierno británico decide crear un cementerio.

Para entonces, algunos cuerpos están enterrados en fosas comunes (hubo argentinos que hicieron el trabajo antes de irse o ser tomados prisioneros) y otros al aire libre. Pero no tienen chapas identificatorias. Algunos, sólo algunos, papelitos con su nombre escritos en tinta y ya borroneados. Cardozo piensa que la tarea será titánica.
Decidido a llevar a cabo la misión lo más prolijamente posible, vuelve a Londres a contratar expertos en la materia.

De regreso, ayudado por los especialistas, les saca los uniformes a los soldados caídos, hurga en sus pertenencias para recoger cada objeto personal que pueda servir para saber quiénes son, limpia los cuerpos.

Los envuelve en una sábana, luego en una bolsa de plástico negra y después en una blanca de PVC, donde escribe con tinta indeleble los pormenores. A cada uno lo ubica en un ataúd con tres bolsillos. También los rotula con la fecha, el lugar y la hora donde fueron hallados.

Mientras lidera esa misión, Cardozo piensa en su madre. Cae en la cuenta de que esos chicos muertos no pasan los 20 años. “Aquí son huérfanos”, reflexiona con tristeza.
Desde ese momento serán “sus chicos”.

***

Noviembre de 2008. Cardozo ya es un ex combatiente. Está en Londres. A bordo de un taxi con tres ex combatientes argentinos, Julio Aro, José Luis Capurro y José María Raschia, con quienes ha asistido a un encuentro entre viejos rivales. Antes de que los argentinos se bajen del taxi, Cardozo les entrega un sobre de papel madera. “De estos sólo hay tres, ustedes sabrán qué hacer con él”, les dice. Los argentinos no saben de qué se trata.

La información está escrita en inglés y entienden poco. Ven dibujos, montañas, el cementerio. Pero siguen sin entender del todo. Por eso hacen tres copias y siguen viajando por Europa. Entre otras visitas, asisten a una audiencia del papa Benedicto XVI.

Al regresar a la Argentina buscan amigos que sepan inglés para que los ayuden con la traducción. Entonces lo descubren: tienen en sus manos datos de todos los cadáveres que habían sido inhumados en Malvinas. Es decir, de la minuciosa tarea que había realizado Cardozo 26 años antes.

El milagro empieza a tomar forma. Unos meses antes, en un viaje a Malvinas, a Aro lo conmueve la leyenda “Soldado argentino sólo conocido por Dios“, escrita en buena parte de las placas del cementerio de Darwin. Esa conmoción que lo ha impactado y esta información que ahora tiene lo alientan a seguir una utopía: que aquella frase sea reemplazada en cada placa con un nombre propio. Para que los padres de los caídos sepan exactamente cuál es la tumba de sus hijos y puedan dejarles una flor.

***

Junio de 2017. Cardozo pone otra vez un pie en las islas. Ha sido invitado por la Cruz Roja Internacional como consejero en el Plan Proyecto Humanitario, encargado de exhumar los cuerpos para su identificación. Apenas exhuman el primero, Geoffrey advierte que está muy bien preservado. En los siguientes apreciará lo mismo. Sabe que su misión tras la guerra fue un éxito.

El Proyecto Humanitario también lo es. La exhumación, análisis, documentación y reinhumación de los restos de soldados argentinos caídos en la guerra de Malvinas y sepultados en 121 tumbas como NN se desarrolla durante siete semanas, entre el 20 de junio y el 7 de agosto, luego de un acuerdo alcanzado entre los gobiernos argentino y británico con el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Las muestras son transportadas y analizadas en el laboratorio que el Equipo de Antropología Forense (EAF) posee en la provincia de Córdoba, donde son cotejadas con las muestras de ADN aportadas por los familiares. Son enviadas también a laboratorios en el Reino Unido y España, que se encargan del control de calidad del análisis de ADN.

Los resultados son presentados a las delegaciones de Argentina y el Reino Unido en la sede de la Cruz Roja en Ginebra, Suiza. “El equipo forense ha identificado a 88 soldados, que representa una tasa de éxito alta, resultado del riguroso proceso de identificación forense”, celebra el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj.

***

Marzo de 2018. A los 68 años, Geoffrey Cardozo visita Mar del Plata. En una conferencia de prensa en la Federación de Sociedades Italianas junto a Julio Aro, otros integrantes de la fundación “No me olvides” y familiares de caídos, repasa la historia.

“Cuando hallé el primer cuerpo, el segundo cuerpo, pensé que identificarlos sería muy difícil, casi imposible. No sé lo que se pasó en mi cabeza en esos momentos, pero pensé que para cada cuerpo necesitábamos un ataúd y tres bolsillos”, cuenta a LA CAPITAL.

“En ese tiempo no había ADN. No tenía los detalles de los dientes ni los dedos. No tenía nada de eso. Entonces, para mí era muy difícil hacer ese trabajo, pero la idea de que quizás en el futuro pudiéramos exhumarlos era muy real en mi cabeza”, agrega.

Cardozo escucha palabras de padres de caídos y está emocionado. “Yo tengo un corazón como los suyos, grande. Con una ternura enorme, también. Yo tenía una mamá. Y esa mamá, cuando me abrazó antes de irme a las islas, estuvo siempre en mi pensamiento. Entonces, todo lo que he hecho era con mi madre en mi pensamiento. Yo pensaba en la madre de estos soldados. Eran, para mí, mis niños. Mis chicos”, les dice.

“Es una palabra que quizás para ustedes es difícil de entender totalmente. En Inglaterra nuestros soldados son nuestros chicos. Para un oficial, para un suboficial, para alguien responsable, son sus chicos. Entonces yo era el único responsable de esos chicos, que allí eran huérfanos, porque ustedes los padres no estaban en las islas”, recuerda.

Pero aclara que ese fue “un trozo de la historia”. “El resto de la historia está aquí. Los padres también (la hicieron). Y los trabajadores que yo tengo frente a mí. Ustedes han hecho un trabajo enorme”, les asegura.

Cardozo no tiene dudas: los padres “son héroes también”. “Han tenido una paciencia enorme, un coraje admirable, y son un ejemplo maravilloso, no solamente para su país, sino para el mundo entero”.

FUENTE: www.lacapitalmdp.com

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“Héroe corriente” se proyectará a través de CINE.AR

25 Mar 18
Alberto Mena
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Primera producción marplatense distribuida a través del INCAA. 

El largometraje documental marplatense “Héroe corriente” será exhibido en distintas ciudades de nuestro país a través de CINE.AR Salas, la red de proyección de cine argentino del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. La producción local dirigida por Miguel Monforte ya tiene confirmadas seis localidades, incluida Buenos Aires, donde se proyectará en el Cine Gaumont.

“Héroe corriente” es una producción independiente realizada por un equipo autogestionado de Mar del Plata con la intención de apoyar el Proyecto ADN de la Fundación No me olvides, a través del cual se pudo restituir la identidad de 90 caídos en Malvinas que durante 35 años permanecieron bajo lápidas que decían “Soldado Argentino solo conocido por Dios”.

El largometraje, que contó con apoyo de la Fundación No me olvides y la productora Ibirá Media de Uruguay, tuvo a partir de su estreno un intenso recorrido nacional que incluyó desde presentaciones en festivales internacionales de cine hasta proyecciones en escuelas rurales, sociedades de fomento y bibliotecas barriales.

Se exhibió también en la Carpa de la Dignidad, en Río Grande, Tierra del Fuego, donde los veteranos de la Guerra de Malvinas realizan la vigilia previa al 2 de Abril más importante del país.

 

En cine y televisión.

Este documental también fue el primer largometraje local en emitirse en un canal de aire, en este caso Canal 8 de Mar del Plata. Posteriormente se pudo ver a través de la señal del Canal 41, XFN. También se emitió en Canal DTV, el Canal de la Cámara de Diputados de la Nación.

A fines de Octubre de 2017, “Héroe corriente” se convirtió en el primer documental marplatense en llegar a una sala comercial, al ser estrenado en el complejo Ambassador de nuestra ciudad.

 

“Héroe corriente” en las escuelas.

Su estreno como película de apertura del Mar del Plata Festival Internacional de Cine Independiente, MARFICI, dio cabida a la realización de un Ateneo de Cine en el Aula de Historia en el cual participaron cerca de 70 profesores. La capitalización de esta experiencia tuvo como resultado un libro, la Guía de Trabajo para el Aula concretada por el Grupo de Investigación en Didáctica de la Historia, GIEDHIS, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, manual que se entregó de manera gratuita con una copia en DVD del documental a docentes de todo el país.

“Héroe corriente” tuvo también numerosas proyecciones en colegios y en el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata, MAR, adonde se dieron cita docentes y alumnos para ver el film y luego hablar con su protagonista, Julio Aro.

 

Ahora en CINE.AR Salas.

Trelew, Comandante Luis Piedrabuena, Puerto San Julián, Zapala, Morón y CABA serán las primeras salas de la red CINE.AR donde se proyectará “Héroe corriente” entre fines de Marzo y primeros días de Abril próximos. En Mayo se sumarán más ciudades a través de la marca CINE.AR, impulsada por el INCAA para potenciar el consumo de cine argentino.

 

Sinopsis del documental.

A fines de 2017 se concretó un hecho humanitario sin precedentes: 90 argentinos caídos en la Guerra de Malvinas pudieron recuperar su identidad. Durante más de 35 años permanecieron enterrados en el cementerio de Darwin bajo placas que decían “Soldado Argentino solo conocido por Dios”. La restitución de sus identidades se debió al impulso incansable de un exsoldado combatiente en Malvinas, Julio Aro, quien en un singular hecho de resiliencia convirtió su dolor en energía creativa y tras casi 9 años de lucha pudo, contra viento y marea, ver cumplido su sueño de devolverles la identidad a sus compañeros y a la vez darle la oportunidad a las familias de estos héroes de cerrar sus duelos.

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Familiares a Malvinas: dos soldados y una periodista, gestores de un viaje histórico 

25 Mar 18
Alberto Mena
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Gabriela Cociffi, junto a los soldados Julio Aro y Geoffrey Cardozo

El lunes llegarán a las islas 248 personas para asistir al acto donde se descubrirán las placas de 90 soldados que estaban como NN
24 de marzo de 2018  

El viaje a las islas Malvinas en el que pasado mañana familiares de 90 soldados enterrados allí como NN podrán al fin llorar ante la certeza de que allí descansa su ser querido comenzó a gestarse hace diez años. Incluyó negociaciones diplomáticas de alto nivel, pero también encuentros fortuitos, mensajes de última hora vía WhatsApp y hasta aviones retrasados que terminaron posibilitando destrabar un acuerdo. También tiene dos soldados, uno británico y otro argentino, como los héroes que lo posibilitaron y una periodista, Gabriela Cociffi, que hizo de madrina y gran impulsora de la gesta.

Los soldados son Julio Aro, que como conscripto peleó en la guerra, y Geoffrey Cardozo, el militar británico que estuvo encargado de recoger los cuerpos y armar el cementerio argentino de Darwin después de la guerra. Aunque lo intentó, 121 de esos soldados no tenían identificación y fueron enterrados bajo la desoladora placa «Soldado argentino solo conocido por Dios». En 2008, en un encuentro de veteranos, Aro le dijo a Cardozo, que ejercía de su traductor, lo triste que lo ponían esas placas. Así, Cardozo le entregó el minucioso informe que había hecho cuando enterró los cuerpos.

Con esa información, Aro se juntó con Cociffi, que está en contacto con los veteranos de Malvinas desde que, como joven cronista, cubrió el conflicto para la revista Gente. Juntos avanzaron con la misión, pero era muy difícil. Había peleas dentro de los grupos de veteranos y las relaciones entre el gobierno argentino y el británico eran casi nulas.

Angustiada, Cociffi le comentó el tema a una amiga y buscando caminos alternativos, pensaron en el músico inglés Roger Waters, que iba a venir a la Argentina y tenía una historia personal con el tema: su abuelo murió en la Primera Guerra Mundial y su padre, en la Segunda. La amiga tenía un contacto con Waters, Cociffi le escribió y a los dos días el músico le respondió. Ahí arrancó un intercambio de mails que terminó con el pedido que Waters le hizo a Cristina Fernández de Kirchner en su visita de marzo de 2012: que por favor atendiese el pedido de los familiares.

Al otro día Cociffi recibió un llamado de Oscar Parrilli, entonces secretario general de la Presidencia. Cristina le había encargado que se ocupase del tema.

-Nos interesan mucho los familiares de los soldados -le dijo señalándole una foto de una madre de un veterano.

-No hablo de fotos, hablo de hacer algo por gente que está muy mayor y que va a morir sin saber dónde está enterrado su hijo -le contestó Cociffi.

Parrilli le dio una semana para conseguir 20 firmas de familiares dispuestos a avanzar con el tema. Con ese mandato, Aro y Cociffi consiguieron 37 firmas que le presentaron al gobierno. Con esto, Cristina anunció en un acto que se ocuparía del tema, pero la realidad es que no había ningún contacto con Gran Bretaña.

Con el cambio de gobierno, las relaciones comenzaron a destrabarse, pero la gestión de Mauricio Macri seguía temerosa de que cualquier avance en este sentido se leyese como una cesión de soberanía. En noviembre de 2016 hubo una reunión en Ginebra bajo el paraguas de la Cruz Roja entre Gran Bretaña y el Gobierno, que estuvo a punto de naufragar.

El embajador británico en Buenos Aires, Mark Kent, no había viajado a Ginebra, pero recibió un mensaje urgente de su enviado. Estaba en un aeropuerto y el retraso de un vuelo le permitió escribirle un mensaje de WhatsApp a Susana Malcorra, que entonces era la canciller argentina. Malcorra le respondió que solo tenían margen para aceptar una propuesta, que era la misma que estaban ofreciendo los británicos. Al día siguiente, se logró el acuerdo.

Anudado lo político, restaban tres cuestiones: terminar de convencer a los familiares (temían que se levante el cementerio), convencer a los isleños y la logística.

Cardozo, de nuevo, fue central. Le escribió una carta a María Fernanda Araujo, hermana de uno de los soldados enterrados como NN y presidenta de la Comisión de Familiares, y logró convencerla. Araujo les explicó a los representantes políticos malvinenses la necesidad del viaje. Accedieron.

La cuestión logística fue también compleja. La comitiva completa, con familiares, pero también funcionarios, periodistas, psicólogos y médicos, incluye 248 personas. En Malvinas, según el último censo de 2012, viven apenas 2841 personas. O sea que pasado mañana aterrizará casi el 10% de su población. El empresario Eduardo Eurnekian aportó los tres aviones que llevarán a la comitiva y a un personaje central en las negociaciones: Roberto Curilovic, un empleado suyo que fue piloto argentino en la guerra.

El aporte de Eurnekian sirvió también para que no fuese el Estado argentino el que financiase el viaje, algo que podía incomodar a los diplomáticos. Esto no impidió, sin embargo, que en la comitiva se incluyese al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. Como el de todos los argentinos que aterricen ese día en Malvinas, el pasaporte de Avruj será sellado por las autoridades malvinenses.

FUENTE: www.lanacion.com.ar

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