Se trata del soldado argentino Julio Aro y del coronel inglés Geoffrey Cardozo. El aporte de ambos fue vital para la identificación de 90 excombatientes enterrados en las Islas.
Julio Aro y Geoffrey Cardozo, los dos exocombatientes propuestos para el prestigioso galardón internacional
“Han perdido la vida y no por eso tienen que perder el nombre“, pensó Julio Aro mientras recorría las tumbas de sus compañeros en el cementerio de Darwin en 2008. Al igual que la mayoría de ellos, durante la guerra de Malvinas él tampoco llevaba una chapita identificatoria y si su destino hubiera sido quedarse en las Islas, hoy sería uno de aquellos soldados argentinos “solo conocidos por Dios”.
Aro se propuso una misión, que recién pudo concretar -en parte- 10 años más tarde: que todas aquellas 121 lápidas de mármol cambiaran esa fría inscripción por otra con nombre y apellido, donde las familias pudieran hacer su duelo, dejar una flor o una oración.
Hoy la Universidad de Mar del Plata confirmó, a través de su rector, Alfredo Lazzaretti, que presentarán las candidaturas de ambos excombatientes para el premio Nobel de la Paz por “la relevancia y trascendencia” del trabajo realizado.
“Aquí la paz cobra su real dimensión porque sus testimonios de vida dan cuenta que más allá de la tragedia del enfrentamiento bélico, dos hombres dan el ejemplo e inician una labor edificante en la búsqueda de la identidad de los restos de soldados argentinos que quedaron en las islas“, declaró Lazzaretti al diario LA NACIÓN.
El cantante inglés habló con la radio LT10 Radio Universidad del Litotal de la ciudad de Santa Fe. Desde 2011 brinda su apoyo a la búsqueda de los nombres de los soldados argentinos sepultados en Darwin.
“Es indescriptible explicar lo maravilloso que fue”, afirma Roger Waters con un profundo y pausado tono de voz que refleja el respeto más profundo.
Y no es para menos. No sólo porque habla de la vida, de la muerte, de la guerra, de la paz y de derechos inalienables de cualquier ser humano, sino porque él mismo se comprometió en cuerpo y alma en una causa que contribuyó a cerrar heridas insondables.
El día en que el ex Pink Floyd supo que 90 cruces del cementerio de Darwin, en Malvinas, al fin llevarían los nombres de los soldados argentinos caídos, sintió una profunda emoción y al fin supo que tanto esfuerzo había valido la pena.
La historia comenzó en diciembre de 2011, cuando la periodista argentina Gaby Cociffi obtuvo el correo electrónico de Waters y le envió un mensaje titulado “Carta desde Argentina”.
Desde hacía tiempo ella y Julio Aro, un veterano del Regimiento 6 de Mercedes, golpeaban infructuosamente puertas en busca de alguien que se decidiera a impulsar una investigación para saber quiénes eran aquellos soldados sepultados con cruces anónimas en el cementerio de Darwin.
Cansados de tanta indiferencia, decidieron buscar alguna voz reconocida a nivel mundial para que apoyara la causa. Y pensaron en Waters, que pocos meses después tenía previsto visitar la Argentina.
La agenda de Roger Waters está cargada en la mañana de Barcelona, España. Sin embargo, se toma unos minutos para dialogar telefónicamente con LT10 Radio Universidad del Litoral, y para recordar aquellos momentos: “A mí me contactó Gaby Cociffi, que ya venía trabajando con un veterano de la guerra de Malvinas, Julio Aro”.
“Ella pensó que me podía interesar conocer acerca del dilema que padecían las familias de estos soldados argentinos muertos. Así que respondí su mensaje, nos reunimos, hablamos sobre el tema e ideamos un plan que, en parte consistía, en aprovechar el hecho de ser alguien reconocido, diría yo, para conseguir una entrevista con la presidente de la Nación”, que en ese momento era Cristina Fernández.
“ Y así lo hicimos –continuó Roger-. Logramos concertar una reunión con ella; fuimos junto con algunas Madres de Malvinas, y hablamos con ella. Se mostró muy receptiva y escuchó sus historias, y a partir de ese momento el gobierno argentino dio mayor peso a la iniciativa de tratar de identificar a estos jóvenes que yacían en el cementerio de Darwin, en las Falklands”.
El compromiso de Waters fue inmediato, recordaría después Gaby Cociffi. La reunión con Cristina se produjo el 6 de marzo de 2012. El 2 de abril de aquel año, la entonces presidenta anunciaba desde Ushuaia que habían comenzado los contactos con la Cruz Roja Internacional para que interceda ante el Reino Unido para iniciar el proceso de investigación”.
LT10: – ¿Qué sentiste al saber que al fin habría noventa tumbas identificadas?
R.W: “Es indescriptible tratar de expresar lo maravilloso que fue. Cuando la Cruz Roja y Morris Tidball Binz, el forense en jefe pudieron ir y comenzar a trabajar en el lugar, ése fue un momento maravilloso para Gaby y para mí. En realidad, yo le había escrito una carta, que fue una decisión muy meditada por mí, a una mujer que se llama Sharon Halford, que era la Presidenta de la Asamblea Legislativa de las Islas Falkland ; y ellos fueron los que en última instancia acordaron conceder el permiso para que la Cruz Roja pudiera viajar y comenzar a identificar a esos jóvenes”.
En aquella carta, Roger Waters decía lo siguiente:
“A modo de preámbulo, y para presentarme, mi nombre es Roger Waters (ex Pink Floyd) y he estado de gira por The Wall Show en todo el mundo durante los últimos dos años. Recientemente realicé nueve shows en Buenos Aires, Argentina. Me contactó una periodista que representa a un grupo de mujeres que se hacen llamar Madres de Malvinas”.
Waters contó en aquella carta que se había visto conmovido por el hecho de que estas mujeres fueran “las madres de 121 conscriptos argentinos no identificados enterrados en tumbas sin nombre en el cementerio de Darwin, en East Falkland… No sólo perdieron a sus hijos en la guerra, sino que además no tienen un lugar específico para poner una flor o derramar una lágrima”.
Roger Waters hubiese querido estar ahí: “Yo no pude ir, pero el 26 de marzo, finalmente las Madre viajaron con Gaby, Julio y otro hombre, un militar británico llamado Geoffrey Cardozo, que fue el oficial a cargo de dar sepultura a los muertos en 1983, al poco tiempo de terminado el conflicto, y que es un gran hombre, que también trabajó mucho para poder identificar a los soldados”.
Sin embargo, pronto se producirá un encuentro, ya que el 6 de noviembre el cantante volverá a la Argentina: “Me voy a reunir con ellos, cuando vaya a presentar mi show en Buenos Aires. Seguramente no pueda reunirme con todos, pero me encontraré con algunos familiares. Esto es un hecho, Gaby y yo ya hablamos al respecto y definitivamente me voy a reunir con algunos de ellos”.
Waters sabe que lo que se logró parecía imposible hasta hace poco tiempo. De todos modos, no se olvida de los muertos que todavía no pudieron ser identificados: “El trabajo todavía no ha terminado, hay 121 soldados enterrados y hasta ahora hemos identificado a 90. Así que el trabajo continuará en los próximos años”.
El 9 de marzo pasado, el gobierno argentino condecoró en Londres a Water, Cardozo, Coccifi y Aro con las emblemáticas Rosas por la Paz, creadas por el reconocido artista Juan Carlos Pallarols.
LT10: ¿Qué les dirías ahora a una madre, a un padre, a un hermano o al hijo de algún soldado caído en Malvinas que te esté escuchando?
R.W.: “¿Sabés quiénes tienen muy claro este tema?… Los irlandeses. Cuando ellos asisten al funeral de alguien muy querido lo que suelen decirles a los familiares es “Lamento mucho tu pérdida”. Y creo que esto lo dice todo. Y lo otro que les diría es que para mí todos somos hermanos, independientemente de las nacionalidades, todos somos capaces de compadecernos de los sentimientos de los demás. Gaby me mandó algunas de las fotos que sacó la semana pasada en el cementerio de Darwin donde se podían ver a algunos de los padres y madres frente a las tumbas de sus hijos. Y esas fotos me conmovieron profundamente. Creo que el ser capaz de poder expresar estos sentimientos de empatía hacia los demás frente a una pérdida tal, enriquece nuestras vidas”.
Los minutos volaron. La entrevista terminó. La búsqueda de nuevos nombres para aquellas tumbas de Malvinas continúa. Y el compromiso de Roger Waters por esta causa, está garantizado.
Nunca van a ser suficientes las cintas sobre nuestros héroes que combatieron en Malvinas, no hay elementos cinematográficos que muestren todo ese dolor inmenso vivido por ellos. Sin embargo, el documental de Miguel Monforte, Héroe Corriente (2017), logra captar la esencia de lo que fue ese acontecimiento histórico.
Es un documental que, sin dudas, desde lo emocional logra captar enseguida al espectador lo informa a la vez que lo conmueve para que reflexione sobre su patria y su gente. Desde lo cinematográfico se utilizan los mismos recursos que cualquier documental, testimonios a cámara, imágenes de archivo de La República perdida II (1986), y también, la propaganda política de la época que deja en claro cómo el gobierno de turno de aquel tiempo quería convencer al pueblo que estaba bien esa guerra que se estaba generando.
Héroe Corriente no nos deja olvidar un triste histórico momento de nuestra patria. Y está perfecto, porque no hay que olvidarse jamás de las personas que lucharon por nuestra nación y a las que siempre debemos tener presentes.
Alberto Rodríguez, secretario de comunicación de la Universidad Nacional de Mar del Plata, dialogó con el periodista Eduardo Zanoli en el programa «Sonido» sobre la propuesta de la candidatura de Julio Aro y Geoffrey Cardozo para el Premio Nobel de la Paz
Para conocer la historia de cada uno de los 90 soldados reconocidos en el Cementerio de Darwin, ingresar a este link. Un impecable informe del periodista Joaquín Cavanna para INFOBAE
El ex combatiente de la guerra de Malvinas, Julio Aro, habló con Cadena 3 sobre el histórico viaje para identificar las tumbas de los héroes caídos y expresó su felicidad por el trabajo realizado.
«La verdad que estamos muy contentos y felices porque empezamos a sentir la sensación de paz que estábamos buscando hace 36 años», confesó.
La historia de la identificación de los 90 soldados une a personajes tan diversos como los veteranos Julio Aro y Geoffrey Cardozo y muchos otros anónimos…
Su persistencia pudo más que las barreras políticas. Y la desidia… Contó que se llevó de las islas 121 piedras de colores, con la promesa de regresarlas a su lugar cuando identifiquen los cuerpos de los soldados enterrados en el cementerio de Darwin.
«Tienen el significado de la piedra en el zapato, que te carga y te lastima. Con la tarea de identificar a 90 cuerpos, los familiares y nosotros podemos dejarlas para caminar mejor y que ese dolor se convierta en una caricia», amplió.
El presidente de la organización No me olvides, integrada por combatientes y familiares de soldados, recalcó el trabajo del coronel Geoffrey Cardozo en reunir los cuerpos y construir el cementerio de Darwin.
El ex combatiente Julio Aro y el oficial inglés Geoffrey Cardoso, a punto de embarcar hacia #Malvinas Llevan de regreso a las islas las 90 piedras que juntó el jefe de Cruz Roja en cada tumba identificada, como símbolo del peso que lograron sacarse los fliares.
«Soy un privilegiado de que se me hayan cruzado y de vivir momentos únicos. Vi a mamás y papás que se acercaban a él, le agarraban la mano y le decían ‘sus ojos fueron los últimos en ver a mi hijo'», relató.
Dijo que el coronel británico tiene un corazón «demasiado claro y transparente» ya que vio el dolor de los sobrevivientes de la guerra de 1982.
«Nosotros enterramos compañeros y cuando volvimos no los encontrábamos. Estaban las placas ‘Soldado sólo conocido por Dios’ que nos rompía el corazón. Tuvimos la suerte de cruzarnos con Geoffrey y nos entregara el informe del cementerio de Darwin», detalló.
Julio Aro y Geoffrey Cardozo serán postulados por la universidad de Mar del Plata para el premio Nobel de la Paz.
Qué pasó. José Garay (55) vio una foto de una mujer frente a la tumba de su hijo en Malvinas y decidió completar la imagen desde el papel.
Hábil con sus dedos, José se dedica a pintar y dibujar en su Villa Elisa, Entre Ríos. Movilizado e inspirado, retrató toda la escena y, además, la completó: sobre la tumba, arrodillado ante esta señora, agregó a su hijo mirándola.
“Él estaba ahí”
Así tituló José la ilustración que publicó en su Facebook el miércoles pasado.
Sus seguidores en la redes no dudaron en compartir la emotiva imagen. Así fue que llegó hasta Emilia, la mismísima señora de la foto que visitaba la tumba de su hijo el lunes pasado en el Cementerio de Darwin.
El hijo de Emilia es uno de los 90 soldados identificados en 2017. En su tumba, hasta ese lunes, rezaba la frase «Soldado argentino solo conocido por Dios». Hoy está su nombre y apellido.
José en acción. No fue su primer dibujo de Malvinas, pero fue el que más lo emocionó
Cómo es la familia Fernández. En 1982, Luis Roberto se fue a pelear a Malvinas y nunca regresó. Su familia estuvo 35 años sin saber dónde descansaban sus restos, aunque suponían que era uno más de esos soldados sin identificar.
Por un acuerdo entre nuestro país con Inglaterra se exhumaron 121 tumbas y se lograron identificar a 90 soldados. Entre ellos estaba Luis. Y hasta Malvinas fue Emilia junto a un grupo de familiares de caídos. El objetivo era reencontrarse y poder cerrar un poquito la gran herida que dejó su ausencia.
Ya en el Cementerio de Darwin, Emilia se sentó en una silla frente a la tumba de su hijo. Un fotógrafo captó la imagen y fue una de las tantas de este reencuentro que recorrió las redes. José la vio por Internet y sintió que tenía que hacer algo.
El llamado. Al día siguiente de compartir el dibujo en Facebook, a José le sonó el teléfono: era uno de los sobrinos de Luis Roberto Fernández.
Este hombre estaba junto a su tía Emilia y ambos querían agradecerle lo que había hecho. “Me desacomodó mal. Siempre hice dibujos sobre Malvinas pero este fue especial”, argumenta José.
“No hablé con Emilia, ella estaba muy emocionada, su sobrino quería transmitirme su agradecimiento. Para mí fue muy reconfortante que le haya gustado, llevarle un poco de alivio a una mujer que sufrió tanto”, añade José conmovido en diálogo telefónico con A24.com.
Qué es Malvinas para José. Cuando terminó el colegio, José hizo la colimba y en 1982 -con solo 42 días de instrucción- pese a ser un conscripto, su camada fue “licenciada” de ir a Malvinas.
“Me hubiera gustado ir a Malvinas, pese a todo”, nos dijo José.
“Hubo mucho mito sobre lo que le pasó a los chicos allá; si bien hubo mucha desorganización por parte del Estado y la Armada, también hubo hechos muy heroicos de chicos de 18 años. Ahora con Internet se debería buscar más sobre eso”, pide el artista.
Cómo sigue. José fue convocado por el Municipio de Villa Ángela, la localidad del Chaco de la cual era oriundo el solado de su dibujo.
“Ellos me invitaron a pintar un mural, me preguntaron cuánto les cobraba pero yo no quiero hacer plata con esto, arreglamos que solo me paguen los viáticos”, dice José, que sabe que su dibujo es una de los merecidos homenajes que se merecen los que pelearon en el Atlántico Sur y dejaron allí su vida. Como héroes.
Qué pasó. Una comitiva de más de 200 familiares visitaron esta mañana el cementerio de Darwin, en Malvinas, para descubrir las nuevas placas en las tumbas de sus familiares. A partir de hoy, de los 121 «soldados sólo conocidos por Dios», 90 tienen nombre y apellido. A quien más agradecieron fue al oficial inglés, Geoffrey Cardozo. Esta tarde, cuando regresen los vuelos, está prevista una ceremonia de homenaje.
Por qué un inglés. El viaje fue planeado en conjunto por los gobiernos de Argentina, Inglaterra y las Malvinas pero incluyó la visita de honor el ex militar inglés. Al momento de la foto final alguien pidió un aplauso para él que resonó en todo el archipiélago. Cardozo fue el encargado de, en enero de 1983, empezar a organizar la construcción del cementerio y darle sepultura a los cuerpos de los soldados argentinos que quedaron diseminados por las islas post conflicto.
Al momento de enterrarlos, elaboró un informe en donde registró características de todos los soldados que no pudo identificar, con la intención de que algún día llegue a los familiares y que ellos reconozcan a su hijo o hermano. En ese informe se apoyaron los miembros de la Cruz Roja a la hora de exhumar las tumbas.
Cardoso en un reconocimiento que le hizo el Gobierno la semana pasada. Foto: Télam
«Ahora mis chicos descansan en paz. Ya no son huérfanos, ahora están en sus hogares, que son los corazones de sus padres y hermanos»
Cardoso, tras la ceremonia
Cómo llegó el informe al Gobierno. En 2008, Cardozo entregó sus notas a un ex combatiente, Julio Aro, quien, a su vez, se las hizo llegar al músico Roger Waters para que, en su visita a la Argentina, insista con el proceso de identificación. Waters cumplió con su parte y le explicó a Cristina Kirchner la situación. A partir de entonces se puso en marcha el proyecto que mañana concluye con el cierre de un capítulo doloroso para muchos familiares.
El proyecto No Me Olvides contribuyó a que la tumba de 90 soldados argentinos tengan hoy su nombre. Son parte de los 121 efectivos caídos en las Islas Malvinas.
26|03|18
Julio Aro, ex combatiente, Geoffrey Cardozo militar ingles y la periodista Gabriela Cociffi Foto:Aurelio Tomas
Julio Aro fue hace diez años a buscar la tumba de sus compañeros de armas, caídos en las Islas Malvinas durante el conflicto de 1982. Después de diez años, y seis viajes más al archipiélago, hoy volvió con 90 piedras. “Cada familia viene caminando desde hace 35 años con una piedra en el zapato, el dolor va a seguir pero hoy para noventa familias esa piedra ya no está, por eso la voy a dejar en las islas”.
Familiares de los caídos de Malvinas.
Morris Tidball, funcionario de la Cruz Roja Internacional fue quien acuñó la metáfora de la piedra. “Fue la forma que eligió para explicar en Ginebra porqué esto era tan importante”, explica a PERFIL Aro, quien no sólo la adaptó como propia, sino que también decidió llevar en una pequeña bolsa 90 piedras que dejará horas más tarde en el archipiélago.
Faltan pocos minutos para que comience el traslado hasta el aeropuerto. Mientras el ex soldado Aro muestra las piedras a este cronista, otro soldado explica también su historia. El ex coronel Geoffrey Cardozo cuenta en un perfecto castellano, pero con marcado acento británico, cómo fue el entierro de soldados argentinos tras el fin del conflicto. Acompaña su explicación con un vídeo de la ceremonia realizada el 19 de febrero de 1983. «Se le rindieron los mismos honores que a los soldados británicos, yo los sepulté como si hubieran sido mis propios hijos», remarca.
“La guerra había terminado para la Argentina, pero nosotros seguíamos en alerta, pensábamos que en cualquier momento podía llegar un Mirage argentino”, recuerda Cardozo. En 2008, este militar británico conoció a Aro, quien buscaba una respuesta para las tumbas sin nombre. “Yo hice un informe, que sé que llegó a las autoridades argentinas, pero nunca nadie hizo nada, hasta que Julio me contactó”, explica Cardozo. Consultado sobre el sentimiento que le despertó conocer lo que había ocurrido, responde: “Estaba muy enojado”.
El encuentro de Aro y Cardozo transcurrio a lo largo de varios días, ninguno de los dos recuerda con exactitud cuántos. Los dos coinciden en algo, fue el último día cuando el ex militar británico le entrego el informe que había elaborado tras la intimación de los restos de los soldados argentinos que, en el fragor de la retirada, habían sido enterrados en diferentes puntos de la isla. “Eso fue el inicio de todo”, afirma Aro. La labor de Cardozo, fue reconocida está semana por el Gobierno y durante el viaje fueron constantes los agradecimientos de familiares.
Los dos militares dieron inicio a este sueño que hoy se concreta. La historia de las madres que clamaban por un nombre en la tumba de sus hijos llegó a los oídos de la periodista de Infobae Gabriela Cociffi. Fue la primera en contar esta historia. También fue la que, gracias a un contacto, pudo llegar a los oídos de otro británico: Roger Waters. El ex Pink Floyd no dudó en llevar el pedido de los familiares a la presidenta Cristina Kirchner, en 2012.
La mandataria tomó el tema como una bandera. Proclamó la intención de avanzar durante el acto del 2 de abril y llevó a los familiares de los soldados con tumbas anónimas al comité de descolonización. Hubo avances con la toma de muestras de ADN, pero las tensas relaciones con el Reino Unido que había por aquellos años hacían imposible concretar el proyecto.
Seis años después del discurso de CFK, el sueño de Aro y Cardozo llegó a buen puertl. La tumba de 90 soldados argentinos tienen hoy su nombre. Son parte de los 121 efectivos caídos en combate que descansaban bajo una cruz sin otra inscripción que la de “soldado argentino solo conocido por Dios”.
Soldado argentino solo conocido por Dios
Gracias al clamor de madres y otros familiares, además del empeño puesto por Aro, Cardozo y Cociffi, aquel proyecto que llevó como consigna el pedido de No Me Olvides se convertía en realidad. ¿Alguna vez dudaste de qué se iba a lograr?. «No», responde Aro sin titubear. «Yo lo había soñado así como está pasando», agrega.
Los recibieron en el Centro de Veteranos de Guerra. Mucha emoción de los jóvenes y ex combatientes.
BALCARCE (Corresponsal). El coronel inglés Geoffrey Cardozo, que fue el encargado de sepultar a los 246 soldados argentinos caídos en la guerra de Malvinas en el año 1982, fue reconocido en el Centro Veteranos de Guerra de Malvinas.
En ese ámbito, fue recibido por el intendente Esteban Reino; el presidente delCentro, Teodoro Asín, los veteranos y los jóvenes y profesores que en el marco de la Fundación “No me olvides” visitaron las Islas Malvinas.
Llegó precisamente acompañado por el presidente de “No me olvides”, el ex combatiente Julio Aro, quien todavía no salía de su asombro por la pronunciación que realizó la Universidad de Mar del Plata al proponerlos para el “Premio Nobel de la Paz”.
Su presencia fue por demás enriquecedora. El militar, que pisó suelo malvinense por primera vez luego de la guerra, tuvo la misión de organizar el cementerio de Darwiny de registrar en su anotador todos los datos posibles de los soldados argentinos que no habían sido identificados.
Posteriormente, colaboró en la identificación de los 121 cuerpos que estaban sepultados en las islas con la placa “soldado argentino solo conocido por Dios”.
La recibida de Cardozo y Aro sirvió también para un reencuentro que rememoró los momentos vividos en Malvinas durante el mes de febrero que fue cuando la delegación balcarceña tuvo la posibilidad de viajar. En total, fueron diecisiete las personas, catorce jóvenes, dos docentes y un excombatiente los que viajaron con el objetivo de “malvinizar”.
26|03|18