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Historia de los que darán identidad a 123 NN en Malvinas

13 Jun 17
Alberto Mena
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El coronel Geoffrey Cardozo trabajará este mes con un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el cual intenta dar nombre y apellido a los cuerpos de 123 tumbas anónimas argentinas que allí descansan. Y no en paz, sino a causa de la guerra.

Este hombre, retirado del ejército británico, regresa así a las Islas Malvinas, 35 años después, para ayudar a identificar a las tropas argentinas caídas en el conflicto que armó la dictadura militar para permanecer al frente del poder en nuestro país.

Cardozo es un oficial retirado del Ejército que pasó meses y meses recogiendo y enterrando a las fuerzas argentinas allí muertas. Ahora volverá a las islas para ayudar a los científicos forenses a identificar finalmente a decenas de cuerpos.

Es que Londres y Buenos Aires firmaron el año pasado un acuerdo para tratar de identificar a los soldados, marinos y aviadores del conflicto de 1982, dividiendo el costo de 1 millón de libras esterlinas (poco más de 20 millones de pesos argentinos al cambio actual).

La iniciativa ahora está en manos de un equipo de la Cruz Roja, que fue el que ha pedido al coronel Cardozo que se encargara de recoger a los muertos argentinos de los campos de batalla de las islas y hasta de la creación de un cementerio para honrarlos según la tradición clásica.

Malvinas argentinas
Sebastian Socodo es el argentino que cuida el cementerio de nuestros compatriotas en los confines del mundo.

La historia de este cementerio, así como de otros argentinos es conmovedora, ya que recién ahora pueden contar con fondos para completar una misión quizá sórdida pero necesaria: darles identidad a las tumbas que en Malvinas resisten el viento y la soledad a puro anonimato. Habrá que darle un crédito a la saliente canciller, Susana Malcorra, que habilitó el trabajo de la Cruz Roja Internacional allí.

Julio aro malvinas
Julio Aro ya pronto a la exhumación necesaria para poner nombre y apellido en las tumbas de los caídos en Malvinas.

Julio Aro, director la Fundación «No me olvides», es otro de los protagonistas. Viene batallando gestiones históricas para que la Cruz Roja intervenga en el reconocimiento de 123 soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin.

Aro es veterano de guerra. Y no oculta su emoción por la concreción de un proyecto que comenzó a tomar forma en 2008. «Queremos agradecer infinitamente a las madres y los padres de los soldados por confiar en nosotros. No por ser pobres quienes perdieron la vida en Malvinas además tienen que perder su nombre», destaca.

En el cementerio Darwin, en la isla Soledad, hay 237 cuerpos, de los cuales menos de la mitad -114- se encontraban identificados con sus nombres, mientras que 123 cuentan con la placa: «Soldado Argentino solo conocido por Dios».

Aro tomó el trabajo de comunicarse con las familias de los caídos en el conflicto del Atlántico Sur y cuyos restos no habían sido identificados, tarea que llevó años de búsqueda y un recorrido por todo el territorio argentino. Definió esta labor como «artesanal», de contacto cotidiano, para que los familiares consientan la iniciativa, después de décadas de olvido y promesas incumplidas por parte de distintos gobiernos.

El ex combatiente subraya que se obtuvieron 169 muestras de sangre para poder cotejar el ADN de los progenitores con el de los cuerpos enterrados sin identificar. Este trabajo fue posible por la tarea mancomunada con el Equipo Argentino de Antropología Forense, los ministerios de Justicia y Desarrollo Social, y la Cruz Roja. Y agrega: «Siempre se pidió que interceda un organismo independiente. Al ser un hecho humanitario, la Cruz Roja toma un rol relevante».

Mauricio runno
El músico Roger Waters de Pink Floyd también protagonista de esta historia.

Aro relató que Sonia Cárcamo, madre del soldado José Honorio Ortega, fue la primera familiar directa que salió a apoyar la decisión de identificar a los cuerpos que aún figuran como NN en Darwin. A través de la periodista de la revista «Gente», Gabriela Cociffi, una carta de Cárcamo llegó a manos del músico inglés Roger Waters, quien en marzo de 2012, cuando visitó el país, le acercó esa petición a la entonces presidente Cristina Kirchner.

Waters, ex integrante de la célebre banda Pink Floyd, se sensibilizó con la carta de la madre de Ortega, debido a sus convicciones antibelicistas y a su propia historia personal. Y colaboró con su influencia en los más altos círculos de la diplomacia y la política.

Ocho años de idas y venidas

«Este proyecto salió gracias a la ayuda de tres ingleses, los veteranos de guerra Tony Davis y Geoffrey Cardozo, y el tercero fue Roger Waters, que le acercó la carta a Cristina Kirchner», repite Aro.

«En 2008 me invitaron un mes en Londres junto a otros dos veteranos para dar una serie de charlas sobre nuestra experiencia en la guerra. Cuando me preguntaron acerca de qué fue lo que más me había molestado al visitar las Islas, dije que eran esas placas con la inscripción ‘Soldado Argentino solo conocido por Dios'», manifiesta Aro.

Finalmente, el jefe del Plan del Proyecto Humanitario y los directores regionales del Comité Internacional de la Cruz Roja anunciaron que el 19 de junio comenzarán los trabajos para la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.

Aro y la periodista Cociffi ya visitaron al Papa Francisco, quien les prestó su apoyo a este plan.

Debieron pasar 35 años para hacer más justicia entre tanto olvido y desdén. Secuelas de una guerra que, no por delirante, existió en algún rincón de esta extraña geografía que llamamos Argentina. En buena hora que los soldados allí abatidos descansen más que bien reconocidos.

FUENTE: Portal MDZ ( 3 de junio de 2017 )

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