Julio Aro, ex combatiente de la Guerra de Malvinas y autor del «Proyecto ADN», opinó para Télam sobre la reunión que hoy y mañana mantendrán los gobiernos de Argentina y Reino Unido, en la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra, para avanzar en el acuerdo que permitirá iniciar las tareas de identificación de los soldados enterrados como NN en el cementerio de Darwin de las Islas Malvinas.
Es inimaginable el cruel proceso que han atravesado estas personas, primero al conocer que el destino de sus hijos había sido las Islas Malvinas, en 1982, luego enterarse de su fallecimiento en la guerra y posteriormente vivir el martirio de saber que en un cementerio están sus restos, pero que aún con ese dato, no podían conocer exactamente cuál es su tumba. Es difícil imaginar el dolor de esos padres al viajar a las islas, como muchos han hecho, para frustrarse ante el deseo imposible de poner una flor en el lugar exacto donde yacen los restos de su hijo.
Desde hace años recorro el país para verme con ellos, alentando la posibilidad de devolverles un derecho humano personalísimo, como la identidad de sus hijos, y siempre me pregunto ¿cómo lo pueden sobrellevar?, ¿podría yo atravesar semejante dolor sin claudicar? Ese valor que tienen las madres y padres de Malvinas es el que me impulsa cotidianamente para no ceder en este reclamo, sus esperanzas, a pesar de los años, son el combustible que me ha mantenido en marcha sin pausa para que ellos, los invisivilizados padres de nuestros héroes, vean en poco tiempo que se hace justicia y sus hijos recobran la identidad que nunca debieron haber perdido.


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